9.5.08

Estado de Derecho, instituciones públicas y democracia

Panamá es considerada en la teoría, como un Estado de Derecho. Esto quiere decir que las autoridades están sujetas a actuar sólo dentro de lo establecido por la Constitución y/o la ley. El estado de derecho constitucional se basa entonces en la jerarquía o grados de las normas jurídicas, siendo la Constitución la norma máxima.

En un lenguaje sencillo puede decirse que las autoridades sólo pueden hacer lo que la ley les obliga, y los particulares obrar en lo que no les prohíba.

Nuestra constitución nacional, Ley Suprema de la República en su artículo 17, nos dice que las autoridades tienen el deber de proteger a las personas nacionales y extranjeras bajo su jurisdicción, asegurar los derechos de estas, y hacer cumplir las leyes; se incluye a todas las autoridades.

Muy especialmente a la Policía Nacional, institución que en su Ley orgánica No. 18 del 03 de Junio de 1997, tiene funciones muy parecidas a las que contempla la Constitución en el artículo constitucional citado, así como perseguir el delito. Sin embargo, como mencionábamos en editoriales anteriores, la principal entidad de seguridad en nuestro país ha experimentado desde hace tiempo una situación de decadencia, ha perdido su prestigio y el respeto de buena parte de la comunidad.

Y es que cuando los que deben hacer cumplir con las leyes, son quienes las infringen, nos encontramos con un Estado de violaciones y no de derecho.

Secuestros, robos de poca monta, violaciones a los derechos humanos a trabajadores, estudiantes, indígenas y campesinos, se han convertido en sinónimos del procedimiento de algunos policías, tristemente pagan justos por pecadores, pues seria desleal de nuestra parte, decir que no hay buenos policías que cumplen y hacen cumplir la ley, realizando su trabajo con la vocación que exige.

Este es el espejo en que actualmente se refleja el resto de la administración pública panameña.
Tres jefes de la policía nacional, tres ministros de educación, dos ministros de salud e incontables cambios en otras instituciones, todo en un solo quinquenio y una sola gestión gubernamental.

Esto al final del día, deja entrever la debacle del Estado de Derecho en el que teóricamente vivimos, pues mientras la ley no se aplique a todos con igualdad y equidad, mientras que las nuevas políticas administrativas sean un fracaso y mientras sigan escándalos como peculados, extorciones y chanchullos millonarios; no se conseguirá nada deponiendo y superponiendo personas de “ha dedo”, caprichosamente o por clientelismos, sino seleccionando por merito a la capacidad profesional, responsabilidad, dinamismo, honestidad y el verdadero amor de servicio al país, que tengan aquellos que manejan el engranaje gubernamental.

Queda a todos preguntarnos si vivimos en un Estado de Derecho y democracia, pero también hacer el ejercicio propio, con una fiesta electoral a la vuelta de la esquina, de cómo escoger a las autoridades que nos gobiernan, para no tener que lamentarnos luego como ha pasado con la Policía Nacional, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Salud entre otros.

- nunca nadie aprovecha nada al cien por ciento, simplemente porque nadie usa el cien por ciento de su cerebro... pero hay unos que aprovechan más que otros, porque hay quienes usan menos lo que tienen y otros lo usan más-

P. D.: Fue redactado originalmente para el programa policínica jurídica, en su edición del 10/mayo/ 2008. puede escuchar el programa todos los sábados de 8:30 a. m. A 9:00 http://www.gratisweb.com/radiometropolis/index.html.

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