29.10.08

El país de las confusiones


Uno de los grandes problemas de nuestra sociedad es la confusión existente.
Esta es causada básicamente por dos factores, 1. El desinterés propio y 2. La manipulación de la información por parte de otros.

Así mismo, podemos ver las confusiones que vive nuestro país, desde dos puntos de vista claramente delimitados y que sin duda alguna refleja la falta de conciencia de clase en Panamá.

Primero, las confusiones intencionales. Siendo cada uno, en nuestro ámbito personal culpables de esta situación; tomamos como cierto cada rumor escuchado, desde el bochinche en la oficina, hasta la suposición de que habrá un alza de precio en algún producto (por decir ejemplos), sin embargo, siendo nuestro deber no meternos en lo que no nos importa (en el caso del bochinche), o documentarnos y poner en observación crítica la situación (en el segundo ejemplo) no lo hacemos dejando que las cosas que en verdad trascienden y nos afectan, pasen sin hacer nada (como protestar por el alza del arroz) o terminar en un embrollo a causa de un vulgar cuento de oficina.

Por otro lado, están las confusiones intencionadas, que son informaciones difundidas por segundas o terceras personas que buscan algún fin, beneficio o consecuencia, que en forma directa o indirecta nos afecta en forma perjudicial.

Siguiendo con los ejemplos mencionados anteriormente, quien cuenta una información falsa y denigrante contra algún compañero, en el lugar de trabajo, claramente busca un beneficio (de cualquier tipo, incluyendo el cínico placer, o una posibilidad de ascenso) para si mismo; cuando los empresarios empiezan a difundir la próxima alza al precio de un producto, para que la gente empiece a comprarlo en grandes cantidades, naturalmente, aumenta la demanda – cae la oferta, se argumenta un desabastecimiento del producto y los comerciantes le suben el precio; esto es una forma del fenómeno conocido como especulación comercial.

Como podemos ver, las consecuencias de la confusión intencional o intencionada, van desde las frustraciones en nuestra vida personal, hasta la afectación del desarrollo social integral.
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Este artículo fue publicado en el diario La Estrella de Panamá el día 31/ oct/ 2008, puede ser igualmente leido en el link: http://www.laestrella.com.pa/mensual/2008/10/31/contenido/19528.asp

18.10.08

¿Propaganda o intervención?

¿Propaganda o intervención?

El modelo de Estado vigilante, gasta millones de dólares en propaganda; la sola frase “un contribuyente con conocimiento tiene poder” refleja el individualismo con el que toda la población debe comportarse, frente al libre mercado, el libertinaje de la oferta y la demanda; en otras palabras, no importan cuanto cueste lo que nos están vendiendo, tampoco importa mucho la calidad y la garantía que tenga la mercancía o servicio, lo único que importa es el “estar informados, porque uno a uno podemos hacer la diferencia”.

Pero la información que pueda tener un consumidor, no es nada frente al poder de los monopolios y oligopolios comerciales, de poner a propio antojo el precio para los productos que ofertan (siendo estos productos de necesidad básica y alta demanda), como pasa con el petróleo o la energía eléctrica.

En caso concreto nada puede hacer quien tiene su automóvil, cuando sube la gasolina y al ver las diferentes ofertas, se da cuenta que entre un precio y otro solo se ahorra, como máximo siete centavos por galón. O en el caso de la energía eléctrica nada puede hacer quien ha recibido un incremento de varios dólares en su tarifa mensual, por causa de “la variación por combustible” (que dicho sea de paso la gran mayoría de la población – dentro de la que me incluyo -, no saben cual es el método de valoración para sacar este costo). En cualquiera de los dos casos no tiene otra solución que pagar.

Hay que tener muy en cuenta que la información que tenga “un consumidor” nunca es completa ni especializada; así se hagan programas televisivos o radiales completos para informar al contribuyente sobre “donde puede encontrar tal producto más barato”, si para motivos prácticos las variaciones entre el precio más barato y el más alto es apenas de unos cuantos centavos, que al fin y al cabo no representan un ahorro significante al bolsillo del consumidor.

Es necesario, entonces la aplicación de políticas de intervención en los mercados, por lo menos en cuanto a los precios y calidad de productos de necesidad básica, reconociendo que la sola información del contribuyente no representa ningún poder.

Los Decretos Ejecutivos 58 y 60 de este año, que imponen precios límites a los combustibles, han logrado hacer lo que tanta propaganda no puede, y es reducir la especulación, por lo menos en el rubro de los combustibles. Esperemos futuras medidas similares aplicadas a los servicios públicos privatizados ¿y porqué no?, a la canasta básica.
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Este artículo también fue publicado en el Diario Panamá América, puede ser accesado entrando a: http://www.pa-digital.com.pa/periodico/edicion-actual/opinion-interna.php?story_id=705221

13.10.08

Partidos políticos sin diferencias ideológicas

Partidos políticos sin diferencias ideológicas
Históricamente, la población panameña se ha caracterizado por seguir una línea conservadurista -salvo poquísimas excepciones- en cuanto a ideas políticas se refiere, esto como consecuencia de la preponderancia del sector economista terciario, en el cual los mercados (y las oligarquías criollas que los controlan), dieron un giro distinto a nuestra evolución como Estado – Nación, distanciándonos diametralmente de las realidades y hechos que marcaron la progresión cronológica de la mayoría de los países latinoamericanos, que centraron sus economías en la agricultura o la industria; que vivieron y de hecho viven, un paradigma político distintísimo al nuestro.
Esa línea conservadurista, en las ideas políticas de la generalidad de la sociedad panameña, se ve plasmada en nuestro sistema de partidos políticos, en el cual parece difícil hablar de una diferenciación practica de la ideología política a seguir, entre cada uno de los siete partidos políticos reconocidos por el Tribunal Electoral de Panamá.

En una reciente publicación del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP por sus siglas en ingles) titulada Barómetro de las Américas: Cultura Política de la Democracia en Panamá 2008, se deja cuenta, de la percepción pública acerca de la diferenciación de las ideologías políticas de cada uno de los partidos en Panamá.

En una línea donde cero representa ideología de izquierda y diez de derecha, la tendencia casi unánime del encuestado fue clasificar a nuestros partidos políticos en la centro derecha.
Como datos interesantes téngase que según la encuesta, el partido político más a la izquierda es el MOLIRENA con un promedio de 5.0 puntos, y el más a la derecha el PRD con 6.1, el P. Panameñista fue calificado con 5.7 y el Cambio Democrático 6.0 (el estudio no incluye al partido Unión Patriótica).

Pero el mejor argumento para negar una diferenciación ideológica entre los partidos políticos en Panamá, no es una encuesta de opinión, sino nuestra realidad actual, junto a un vistazo de nuestros últimos 18 años de historia nacional.

La alternancia de cuatro periodos gubernativos de los partidos PRD o Partido Panameñísta (cada uno con sus coaliciones respectivas compuestas por otros partidos políticos), nos han demostrado que ni una ni otra opción es diferente en la aplicación de políticas económicas o sociales, relacionadas con el ideario de una u otra doctrina política, sin embargo lo único que se sigue son los parámetros, establecidos por organismos internacionales de financiación, institucionalizando gradualmente una corriente neoliberal en la administración pública estatal.

Estas políticas neoliberales en las que se han centrado los gobiernos democráticos de panamá, las podemos ejemplificar entre otras situaciones, con la privatización de cementos panamá y la flexibilización del código laboral en el gobierno de Guillermo Endara Galimani, la privatización de las telecomunicaciones en el Gobierno de Perez Balladares, la promoción de una serie de tratados de libre comercio en el gobierno de Mireya Moscoso, o las modificaciones a la ley de la seguridad social en el gobierno de Martín Torrijos.
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En Oz todo era Hermoso hasta que el neoliberalismo llegó, porque los arboles fueron reemplazados poredificios grandes, a veces tan grandes que los animales no podian mirar el cielo abierto, lo único que veian era cemento, vidrio, cemento, vidrio y vidrio con cemento.
Los animales estaban muy estresados y se golpeaban unos a otros, ya no habian manadas, pues fueron desplazadas por las oficinas donde entraban a cierta hora y salian a otra.
Ellos no estaban acostumbrados a esto.
El león se puso furioso cuando supo que ya no podía comer gaselas por que estaban en otra ciudad más lejana, sin embargo le pasaron el dato que en el SUPER MARKET podía comprar sesos de sebra enlatada, el León con resignación tuvo que integrarse a la fábrica pa´ poder comer, nunca habia trabajado, nunca tuvo que cazar, pues era su mujer quien de esto se encargaba, sin embargo ella estaba preñada y es un poco hostil salir de casa ahora con tantos automoviles en todos lados.
"Hasta los rios han quedado contaminados con nuestra caca" se quejaban a diario los monos, por ello tenian que comprar el agua en las tiendas de Volvic, pues ya en Oz el agua del grifo apenas servia para bañarse, y daba una inmensa comenzon al hacerlo...
"Por lo menos tuvimos la dicha de sobrevivir, cuando todos estos humanos han muerto" se comentaban los toros...

3.10.08

Nuevamente aquí!

COMO SIEMPRE, PRIMERO LO PRIMERO…


Ante todo quiero pedir disculpas por todo el tiempo de inactividad de este sitio, creo que ninguna excusa es valida para abandonar la actividad literaria, critica e intelectual, pero de todos modos tengo que decirles que en estos tiempos de Crisis Económica quien siempre sufre es quien más debe trabajar y quien menos plata tiene, es por lo general quien debe esforzarse el doble agachando el lomo, para llevar la misma cantidad de pan a casa; dejándonos poco tiempo para dedicarle a tareas que como el escribir nos toman tiempo y dedicación. De hecho no les voy a escribir sobre cualquier cosa y con cualquier forma, porque si les voy a escribir de cualquier cosa debe ser en buena forma (cabe destacar que no he dicho cosas insignificantes, sino cualquier cosa, que representa más que desinterés simplicidad o normalidad)y es en la simplicidad y la normalidad en lo que nos desempeñamos, pues como hemos dicho anteriormente ninguna cosa vista, está fuera de la realidad, como dijo aquel que no conocí pero que mucho he escuchado NADA NUEVO BAJO EL SOL, pero sobre todo cuando nos sentamos a escribir aunque sea de cualquier cosa, debemos cuidar de tener buena forma, pero mucho más de esos elementos y lo que más hace falta en los escritores “de a polvo de gallo” es el análisis profundo de esas cualesquiera cosas, y su enfrentamiento con hechos concretos, sin dejar de lado la aportación personal coherente y real.

No los molesto más con mis opiniones subjetivas personales sobre la vida (ni con mis consejos de escritor frustrado) pues es como yo veo las cosas y no creo que muchos la vean así, ni mucho menos quiero que así se vean.


Entrando en materia, les traigo un artículo, sobre algo que normalmente, puede generar alto grado de polémica. Si se dan cuenta está inacabado porque aunque me esforcé desde hace más de una semana por tenerlo listo para ayer (2 de octubre, en conmemoración de 80 años del nacimiento de la Institución conocida como el OPUS DEI*), por falta de tiempo no pude tenerlo listo, pero me comprometo con mis lectores a seguir desarrollando este tema que aunque muchos no lo quieran ver así, esta estrechamente relacionado con la política, y la dominación y alienación de grandes masas de nuestra población.


DE LA RELIGIÓN Y LA ALIENACIÓN EN LA ACTUALIDAD PANAMEÑA



El pensamiento de radicalismo filosófico de Feuerbach criticó la teología, negando rotundamente la idea de Dios, por cuanto consideraba que la religión degenera en la enajenación de la concepción de lo humano, es decir, que se aleja de considerar la importancia del hombre para otorgarle superior primacía a “imágenes o figuras espirituales” que no son más que elucubraciones propias de la mente humana.

En nuestra opinión, Feuerbach veía a la religión como una forma de alienación que resulta agradable para quienes quieren abstraerse de una dura y triste realidad (como también dijo en su momento, F. Nietzsche) pero resulta aun más agradable para quienes lucran de la misma (el clero y hasta cierto punto la nobleza).

Al fin y al cabo la religión no es más que otro instrumento de dominación que ha sido creada para legitimar las ventajas que tienen unas clases sobre otras, para crear ideas de mejores vidas a las materiales “si se tiene fe”, o simplemente para facilitar el mantenimiento del orden público; según la concepción de orden público, que tenga tal o cual régimen gubernamental, cuestión que se hace muy palpable en los estados teocráticos que aun existen como es el caso de Irán.



La religión católica y su hegemonía/ La realidad panameña




Apartémonos un poco del abstracto panorama de la teoría e insertémonos en la praxis.

En la realidad panameña, El costumbrismo religioso pro católico que ha pasado de generación en generación, ha garantizado la hegemonía de esta religión en lo que se conoce como “la oferta religiosa actual”.

Pero esta hegemonía existe desde antes de “la oferta religiosa actual”, instituyéndose con la llegada de los españoles a finales del siglo XV quienes al colonizar y conquistar nuestras tierras, impusieron a sangre y fuego no solo su religión, si no su idioma, sus costumbres, etc.

No cabe duda, entonces, que desde su origen, la religión en nuestro país (y especialmente la católica) es por si misma, un instrumento de dominación histórico, que en el pasado sirvió para crear asimetrías, entre los grupos autóctonos y el hombre blanco llegado desde el “viejo mundo”. Asimetría que garantizo la creación de figuras jurídicas, tan inhumanas como la esclavitud o la encomienda (el dueño de la tierra era igualmente dueño de los indígenas que vivían dentro de ellas), y para motivos prácticos hasta se llego a aceptar que los Indígenas no eran humanos porque carecían de alma (nada de esto lo he inventado yo, hasta en los libros de texto de enseñanza secundaria de historia está).

La población de nuestro país, através de la historia, ha tenido que convivir con el elemento católico – religioso, y la idea de “UN SOLO DIOS” desde mucho antes de ser República, mucho antes de llamar Panamá a estas tierras, así como el panameño o panameña humilde debe convivir, en gran medida, desde antes de tener conciencia con la idea de que si “hace esto se va con Papa Dios o si hace aquello con el diablo”, a lo que igualmente antecede una larga explicación sobre las penurias que se pasan en el infierno (con Satanás) y toda la felicidad que se experimenta en el cielo (con Papa Dios), teniendo en cuenta igualmente que la tergiversación de la Divina Comedia de Dante (uno de los pocos antecedentes de la “vida después de la vida” que existen en la enseñanza católica), que suelen hacer nuestros compatriotas tiene implícito el sello de la exageración.

Sin embargo, todos estos hechos que parecen inocuos para cualquiera, representan normativas para legitimar todo un sistema de dominación y diferenciación clasista, que se diferencia laxamente del holocausto sucedido con el “descubrimiento de América.

Por ejemplo, una persona pobre, que ha vivido todo tipo de privaciones económicas y hasta ha carecido de las necesidades más básicas, pero que ha tenido una fuerte enseñanza de la religión católica a través de toda su vida, aceptará sin siquiera cuestionarse el porqué de toda esa vida terrenal llena de privaciones, pues en su mente existe la posibilidad de una nueva vida luego de la muerte; la asunción a los cielos donde lo espera una vida feliz. Ahora bien, la condición para esa vida feliz es respetar la propiedad privada, respetar las leyes de Dios y por añadidura respetar las leyes y a las autoridades gubernamentales (las cuales de una manera u otra, son instrumentos del “GOBIERNO DE DIOS” para guiarnos en la tierra).

Por otro lado, una persona con altos o medios caudales económicos, puede bien asistir a misa, dar una limosna, una donación, un o “aporte”, para mantener su conciencia tranquila y mantenerse a un paso de la salvación. Esto ha permitido en buena medida que la iglesia católica mantenga en nuestro país, el poder económico que ha detentado alrededor del mundo históricamente.

Pero la mayor parte del poder económico de la iglesia católica lo debe al transcendencia política que innegablemente posee, pues donde llega trata de posicionarse de tal manera que las aristocracias, oligarquías, tiranías, democracias o cualquier forma gobierno tengan que coexistir, llegando en tiempo pasado hasta aceptarse el llamado Estado Confecional, en el que la iglesia compartía poder con las autoridades terrenales.

También hay que recalcar que generalmente, en nuestro país, no es la misma iglesia a la que asiste el pobre lleno de privaciones que a la que asiste el acaudalado, y no son los mismos sacerdotes los que dan la misa, y mucho menos es el mismo discurso de un lado u otro, todo está intencionalmente programado para que las diferencias sean palpables, y para que cada quien escuche lo que tenga que escuchar para que piense lo que tenga que pensar.


Diferentes religiones diferentes clases


Tomando en cuenta que en nuestro país, históricamente, convergen gran variedad de grupos étnicos provenientes de distintas partes del mundo, no puede dejarse de lado que estos grupos traen consigo no solo sus costumbres y tradiciones sino también sus doctrinas religiosas.

Continuará...



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(*) http://www.opusdei.es/

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MATIZA2

La opresiva naturaleza de las exigencias del capital sancionada por las leyes de la sociedad y por las costumbres de los hombres, reforzada por el cuerpo legislativo, y calurosamente defendida por los portavoces de la economía política, mantiene, siempre ha mantenido, y siempre mantendrá al trabajador en la pobreza y la miseria en tanto se las permita y se condescienda con ellas.

THOMAS HODGSKIN, Defendiendo el Trabajo Contra los Reclamos del Capital. Londres, 1825.