26.1.09

Juego político y reglas

Para quien haya estado al tanto de la campaña política estadounidense, podrá haberse percatado que la atención de los electores se centraba en las propuestas y las contrapropuestas de los candidatos presidenciales Barack Obama (Partido Demócrata) y John McCain (Partido Republicano).

Esas propuestas y contrapropuestas, aunque en principio tenían un sentido competitivo-electoral (captar la mayor cantidad de votos), también llevaban un enfoque informativo a los votantes; en otras palabras, no les bastaba a los candidatos tomar una posición ante determinado problema, o cuál era la posible solución ha ese problema, sino más importante aún, cómo llegar a la ejecución de esa solución desde una estructura real y coherente.

Para nadie es un secreto que el resultado de los comicios electorales estadounidenses mucho deben a la gigantesca estructura logística de cada uno de los candidatos, teniendo en cuenta que éstas se constituyen por elementos como la recaudación de fondos de financiación, propaganda y relaciones con los medios de comunicación o el "lobby" político con los delegados. Pero no podemos negar que el elemento que marco la diferencia entre la derrota de McCain y la victoria de Obama, fue la coherencia en la estructuración del discurso, la relación de las propuestas y contrapropuestas con la realidad, amén de la elegante oratoria del candidato demócrata.

Entrando más al fondo, Obama mantuvo un perfecto equilibrio en sus propuestas: entre los temas coyunturales (crisis financiera, política energética etc.), los temas de preocupación a nivel mundial (medio ambiente) y los temas de política exterior (Guerra de Irak, diálogos con jefes de Estado), dándoles enfoques que, aunque no pueden llamárseles progresistas, sí marcan un cambio en el anquilosamiento conservador característico de las campañas políticas estadounidenses.

La manera respetuosa con la que cada uno de los candidatos se refería al contendor, era una de las reglas no escritas del juego. El ataque sólo se dejaba para las ideas; dirigido contra las propuestas o contrapropuestas, o en cuanto a la coherencia en la construcción argumentativa de cada una de éstas, cabe destacar, sin caer en insultos por situaciones personales, mucho menos se vio en momento alguno, publicidad destinada a difamar al contrario o deslegitimar sus declaraciones.

De hecho, si hacemos remembranza, el escándalo que generó el espionaje del pasaporte de Barack Obama, ayudó, de cierta manera, a repuntar al candidato (Obama) en las primarias del Partido Demócrata; dejándole de enseñanza a los candidatos que el irrespeto a las reglas éticas del juego político tiene un alto costo.

Publicado en el Diario Panamá América el día 29 de diciembre de 2009

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