10.2.09

¿Se compra la moral?

La moral, según el Diccionario de la Real Academia de la Legua Española es lo “Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia”. Siempre en nuestros juicios hemos tratado de implicar a la moral lo menos posible, considerando que la moral es algo que se presta a la subjetividad, al ambiente social y a la temporaneidad.


Así tenemos que lo que pueda ser “malo” para el sujeto A es perfectamente normal para el sujeto B. Que sea legal la eutanasia o el consumo de marihuana en Holanda, y que para algunos holandeses (y algo la salvedad que no a todos) son cuestiones comunes, no quiere decir que a la mayor parte de la ciudadanía panameña (una vez más la observación de no a todos) acepte como “buenos” estos ordenamientos legales foráneos; otro ejemplo podría verse en la publicidad actual en el que se acepta la semidesnudez (o desnudez) de personas de ambos sexos para vender cierto producto, que aunque no tenga mucho que ver con dicho objeto de consumo ha sido generalizada esta técnica, que al parecer es efectiva, pues en el plano contemporáneo es ampliamente utilizada, pero esto no quiere decir que la “moral” de la sociedad panameña en los años setenta se le diera “aceptación” esta clase de publicidad.


Ahora bien, la “moralidad” de una persona no debe o no debería, ser determina por su riqueza económica, de hecho muchas de estas no han sido ni moral ni justamente obtenidas, por lo cual es erróneo decir que tal o cual personaje es “exitoso” si el o ella, tiene el bolsillo lleno gracias a ciertas actividades delictuales. Hay que hacer siempre la salvedad que la moral no se compra.


Este es un problema muy panameño, para hablar claramente no todo millonario es necesariamente distinguido.


Cuantas veces no hemos escuchado decir de alguien: -oye, escuchaste lo que dijo “El Señor Fulano” en su programa, o leíste lo que escribió “Don Mengano” en su columna- Y aunque este “Señor” o “Don”, no sean muy acertados en sus opiniones, que digamos, si tienen una “trascendencia pública” gracias a aquella alta solvencia económica, que les da “distinción” y hasta en algunos casos ropajes intelectuales (que no tienen) o la posibilidad de ser conocedores de la verdad absoluta.


A fin de cuentas no es muy importante lo que diga el “Señor o el Don”, porque igualmente rara vez no dice nada que no le convenga a sus intereses.

5.2.09

¿Por qué apoyar a Juan Jované?




Quiero dejar claro, que este artículo no ha sido redactado ni en su forma ni en el fondo con aquella tónica de adulación que en estos tiempos electorales pulula en las secciones de opinión de los diferentes diarios (claro que esta situación es propiciada por los propios articulistas).

Y cabe señalar que estos “artículos de opinión en apoyo” a X o Y candidato o candidata a la presidencia, más que artículos parecen odas a superhombres o supermujeres (hacia la perspectiva del candidato), pero a la ves catálogos de alfombras de baño (desde la pluma del “escritor”), en este ultimo punto no queremos ahondar más pues no es el propósito de este humilde escrito.

Luego de explicar un poco que es lo que no pretendemos hacer, es nuestro deber plasmar lo que queremos dar a entender, dejar clara nuestra posición.

Empezamos diciendo que hay veces en las cuales no es importante ganar sino competir, más aun, cuando se nos pone tantos obstáculos en una carrera, en este caso con la finalidad de legitimar un sistema de ganadores electorales pre – asignados.

En el panorama electoral panameño, deberíamos saber que las "opciones" que tenemos, dejan mucho que desear, de hecho ya se cayó aquel discurso barato de aquel fascista "mesiánico" de que "los partidos tradicionales son esto y lo otro", por otro lado, la posición oficialista nos brinda la continuación y recrudecimiento del pseudo – faraonismo cleptocrata.

Definitivamente, ninguno hace merito; y aquí es donde entra el temor de aquellos de abrir las puertas al concurso electoral, para que se vislumbren otras opciones.

Bien saben ellos, que si hoy dejan postularse a Jované, mañana podrá ser más fácil y justa la postulación por la libre a cargos de elección, además de esto, se facilitaría la creación de otros partidos políticos, amén del nacimiento de otras formas de agrupaciones políticas (como movimientos políticos provinciales o municipales) más democráticas; alejadas de esa semejanza entre partido y sociedad anónima que se hace tan común hoy.

Lograr una apertura en el anquilosado sistema electoral panameño es una buena razón para que los independientes con alguna aspiración política apoyen la candidatura de Juan Jované.

Todo ciudadano consciente y respetuoso de la Constitución, tiene igualmente el deber de manifestarse en pro de que Jované se postule como presidente, ya que nuestra Carta Magna en su artículo 179 establece dos requisitos para ser Presidente de la República: 1- Ser Panameño por nacimiento, y 2- Haber cumplido 35 años de edad. Cuestiones con las que Juan Jované cumple, por otro lado, el artículo 180 establece una prohibición para ser Presidente y es haber sido condenado penalmente por más de cinco años mediante sentencia ejecutoriada, Juan Jované no ha incurrido en esta prohibición.

Finalmente, la construcción de propuestas y la ejecución de las mismas, de forma coherente, que buscan afrontar retos en temas sensitivos para nuestra población como la educación, la salud, alimentación y medio ambiente es otra buena razón para apoyar la campaña presidencial de Juan Jované, en otro artículo hablaremos con más profundidad sobre el particular.