25.5.09

MATIZA - 2: Entre la mentira de la libertad y la violación a la intimidad



Este es un relato real, me pasó personalmente y se los cuento para que tomen sus precauciones.

Recientemente realice un viaje a Estados Unidos de America por motivos académicos.

Al llegar y revisar mi equipaje (no el de mano, sino el que se almacena en el depósito del avión), encontré que todo estaba desordenado, todo había sido movido del lugar en que yo lo puse, incluyendo toda mi ropa, mis artículos personales, regalos, entre otras cosas. ¿Cuál fue mi sorpresa al abrir uno de los bolsillos de la maleta? Bueno, encontrar una “NOTIFICACIÓN PARA INSPECCIÓN DE EQUIPAJE” dejada allí por la Transportation Security Administration (ver figura), para la cual no me habían pedido permiso en el aeropuerto, ni tampoco me comunicaron previamente que la iban a hacer (la inspección de mi equipaje) .

Cuestión importante, es dejar claro que antes de tomar el vuelo, de hecho, habían registrado a mis acompañantes, a mí y a todo el equipaje que traíamos, tanto el equipaje que va en el depósito del avión, como el de mano. Siendo así, me pregunto ¿Por qué hacer un nuevo registro del equipaje? ¿Por qué se hace este registro sin el conocimiento previo del propietario?

Definitivamente, esta cuestión se presta para muchas cosas; pueden plantarte drogas armas o cualquier “objeto prohibido” en tu equipaje, pueden tener acceso a correspondencia que vaya dentro de tu equipaje, pueden sustraerte ciertos objetos que no son prohibidos, robarte dinero, en fin el espectro de posibilidades es gigantesco. Consejo concreto: Lleva siempre TODO TU EQUIPAJE, en la mano donde por lo menos sabes cuando y como te revisan, y está muy atento de esa revisión.

Me imagino yo, que esta acción es una de millones, pero si no le doy importancia, no aprendo del desagradable episodio, o no difundo la noticia, lo que en este caso no me paso a mi (cualquiera de las posibilidades anteriormente expuestas u otras más) puede que le pase a cualquiera de mis amigos, familiares y/o conocidos.

Y es que la violación de la intimidad, y en esas condiciones es una cuestión muy peligrosa; se puede entender aquello de protección a la seguridad colectiva, pero el autoritarismo del que se reviste esa acción puede ser utilizado como una herramienta de represión y persecución contra ciertas personas, ya sea para poner en cuestión su honorabilidad, o con el simple deseo de retenerte algún tiempo en investigación o pasar alguna época en la cárcel. ¿Cómo puedo probar yo, que me plantaron un “artículo prohibido” en mi equipaje? O ¿Cómo puedo probar que de hecho, eso que dicen que encontraron en mi equipaje, no estaba allí antes que “revisaran” mi equipaje?, si estas son acciones que se hacen sin consentimiento o aviso previo, sino en secreto.

Esta situación es verdaderamente desagradable, hace pensar en el espionaje enfermizo al que estamos siendo sometidos, so pretexto de una “lucha contra el crimen” que es generada nada más y nada menos que por aquel desenfreno del consumo, en el que estas mismas autoridades han confiado las economías.

La intimidad en Estados Unidos no vale nada, no existe, es violada por las propias autoridades, desde la frontera con México, pasando por las escuelas y universidades, los aeropuertos y las propias viviendas. La libertad es la farsa más grande en los Estados Unidos de América.

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