11.8.09

PARO DE TRANSPORTE - El poder político tras las ruedas del diablo rojo-







El comportamiento intransigente del grupo de transportistas que decidieron irse a paro en el día de hoy (11 de agosto de 2009) despierta suspicacia en cuanto a los intereses que hay sobre el control de este sector, que sin duda alguna es cuestión importante en Panamá. Transportar miles de personas a diario a sus trabajos, escuelas, hospitales, universidades y muchos tantos otros destinos no es poca cosa, además de ser primeramente una gran responsabilidad, entraña un gran poder gremial que ha ido degenerando en un evidente clientelismo político que exacerba y disgusta a mucha gente.


Ya se sabe que no es el conductor el problema, nisiquiera el secretario o “pavo” (aunque son parte del mismo) sino que la cuestión de fondo es la red de poder que hay detrás de todo esto: Los dueños de los buses que han visto la cuestión como un lucrativo negocio alejado diametralmente de las responsabilidades que el mismo implica, y entre estos magnates del transporte están conocidos políticos (que no bien reconocidos) que han utilizado sus curules o despachos para proteger su “emporio” de carcachas, de autobuses inseguros, con maquinarias a las cuales no se les da mantenimiento, que dicho sea de paso han causado la muerte de tantos panameños.


Parte del dilema es también la maraña burocrática existente en la Autoridad de Transito y Transporte Terrestre (ATTT) que se han venido haciendo desde indeterminado número de administraciones gubernamentales anteriores, los de la vista gorda ante tamaño problema, frente a tanta negligencia por parte de los dueños de los autobuses que ya debieron haber cambiado la flota de buses por unos más cómodos y seguros para los usuarios, que han ignorado la adaptación de las maquinarias conforme a la Ley (por mencionarles un ejemplo el Reglamento de Transito habla de la obligación de poner reguladores de velocidad a los buses, cuestión que nunca se ha hecho); asimismo la ATTT ha tratado con mano de seda a conductores que han acumulado multas de transito no cobradas por muchos años seguidos, causándole un perjuicio al erario público y con sus infracciones a la sociedad panameña.


Y ahora que las autoridades han hecho un llamado de atención (por lo menos ante los medios de comunicación) a los transportistas advirtiéndoles sobre la reforma del sistema, estos de manera unilateral llaman a paro indefinido como medida de presión para exigir indemnización por los cupos y las susodichas carcachas. Tomándose muy en serio el exabrupto cometido por la pasada administración que había aprobado esta indemnización, que fue luego suspendida por La Corte Suprema de Justicia.


Este paro ha trastocado la rutina de miles de panameños que como consecuencia de la situación han tenido que dejar de asistir a sus obligaciones que van desde una cita medica - fijada desde hace meses - esencial para el tratamiento de un diabético, pasando por las clases de un estudiante, llegando hasta las labores de una mujer profesional. Hay cada ejemplo de lo que este hecho ha perjudicado a nuestra población, ejemplos anónimos pero humanos, y más que usuarios gente. Al parecer esto no importa mucho frente a los intereses del gremio transportista (incluidos principalmente dueños y políticos con poder) que una vez más utilizan la necesidad del pueblo como herramienta política para obtener beneficios económicos inmerecidos.


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Imágenes recientes extraídas de diarios de nuestro país sobre el problema del transporte:













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