2.8.09

La problemática de la movilidad social en Panamá


Cuando nos referimos a la movilidad social, y específicamente de manera vertical, hablamos de aquel desplazamiento que pueden tener las personas o más bien las familias entre el ascenso o descenso en el sistema socioeconómico en que se encuentran (determinado este tanto en lugar y en tiempo).
De partida, hay que tener en cuenta que esta movilidad se ve en el Panamá de nuestros tiempos, estrechamente relacionada con la capacidad económica que tengan las personas, y así mismo por las fluctuaciones del mercado. No tanto así determinada por el esfuerzo de las personas; por ejemplo, si una persona estudia y se desarrolla profesionalmente (por poner alguna profesión: la abogacía), ya no es sinónimo de poder ascender hacia una mejor posición socio económica, como sí lo era hace algunos años atrás por cuanto la remuneración que percibirá por su trabajo asalariado es el mismo que se le pagaba al profesional del derecho hace diez años, sin embargo el costo de la canasta básica, de los inmuebles, de los automóviles etc., han subido sustancialmente desde esos diez años.
Así mismo se da en otras, profesiones y sectores laborales, en los que la superación personal o la conocida meritocracia no redundan en ascenso social y económico, por cuanto 1- El salario pagado no está acorde, en forma positiva, con el coste de vida, y 2- La inflación y otros fenómenos económicos han encarecido el acceso tanto a los productos de primera necesidad, como a otras mercancías esenciales para determinar que se ha ascendido económica y socialmente, ejemplo una casa en un mejor barrio, los estudios universitarios, automóviles, etc.
Cabe destacar que para efectos de determinar el desarrollo de las sociedades (nótese que no hablamos de crecimiento económico perse), la movilidad social es un elemento importantísimo, por cuanto esto funciona como un indicador de cuanta posibilidad hay de obtener beneficios luego del esfuerzo personal, circunscrito en las actividades licitas.
Lo último dicho es muy importante, pues esta movilidad social “debería” circunscribirse a la licitud de cómo se consiguen los ascensos, y es que quien se dedica al narcotráfico (por decir un ejemplo) para ascender social y económicamente está rompiendo abiertamente las “reglas del juego social” determinadas por nuestra ley.
Es allí donde nos encontramos con una verdadera problemática, por cuanto nos enfrentamos a un dilema que tendrá cada panameño o panameña de a pie y es: “respeto las normas o tengo calidad de vida”, por cuanto se hace difícil tener esa calidad de vida respetando la ley, trabajando fuertemente, estudiando, “si fulanito de tal ahora es millonario después de meterse en tal o cual negocio ilícito”.
El ejemplo expuesto entraña, igualmente, una crítica a nuestra propia cultura de consumo y la concepción de “éxito” que representa un elemento informal de mucha importancia en cuanto a la mentalidad del panameño o panameña; y es que se ha entendido que la acumulación de capital y bienes materiales es sinónimo de “éxito” sin importar mucho cómo se consigue el mismo.

Por ello, debemos encaminar nuestros esfuerzos a garantizar una movilidad social atendiendo las leyes, y esto solo se conseguirá con una debida regulación del mercado para hacer accesibles a la población bienes y servicios, aumentos de sueldo en todos los sectores laborales y además garantía de seguridad jurídica, sin dejar de lado que ello implica un cambio de actitud y cultura, atendiendo las verdaderas necesidades en oposición a las apariencias.

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