30.9.09

Honduras: En nombre de la democracia


Hace unos meses escribí sobre la problemática política de fondo en Honduras1, que sin duda alguna es el golpe de Estado y la rauda y veloz instauración de un gobierno de facto.

Mucho tiempo ha pasado desde entonces y así mismo muchas cosas han sucedido de las cuales me es difícil hablar, pues siempre he dicho que es harto problemático emitir opiniones sobre realidades y situaciones desconocidas, más aún cuando se maneja tanta información, en tantos medios diferentes de diversas tendencias políticas y por ende que responden a distintos sectores (si es que hay varios) del poder económico.

Ahora bien, es obligatorio hablar de lo sucedido ante toda esta situación de inestabilidad política, a exactamente 2 meses y días 29 de haberse perpetrado el golpe de Estado y la instauración del gobierno de facto en el hermano país. Y es que paradójicamente el “Presidente” de facto de Honduras y sus adláteres escogieron el día 27 de septiembre (un día antes de cumplirse los 3 meses de la instauración del gobierno de facto) para emitir el Decreto Ejecutivo conocido como PCM-M-016-20092 que entre otras cosas da un exacerbado poder a los organismos de la Fuerza Pública hondureña, no para proteger a la población, sino para que de manera coactiva (diría yo que represiva) impidan el ejercicio de garantías fundamentales como la libertad de tránsito, la libertad de asociación y además la libertad per se (con este decreto un oficial de policía o de la milicia podrá privar de su libertad a cualquier ciudadano/na sin más razón que la voluntad del agente de la fuerza pública es decir “te pongo preso porque si o porque me dio la gana”).

La cuestión no termina allí. El artículo más polémico del decreto PCM-M-016-2009 (o por lo menos al que se le ha dado más relevancia a nivel internacional por su naturaleza mediática) es el tercero en su inciso 3 que en pocas palabras prohíbe la libertad de prensa o supedita la misma a elementos subjetivos y muy ambiguos; además en el decreto discutido se da poder a los agentes de la fuerza publica para suspender las transmisiones de cualquier radioemisora, canal de televisión o sistema de cable que no ajuste su programación a las disposiciones de las que habla el decreto, convirtiéndose este instrumento legal en términos prácticos, en una patente de corso para el saqueo y la destrucción de los mobiliarios, instalaciones, ect., de esos medios de comunicación “anti - sistema”.

Cuestión que no se hizo esperar, pues “las fuerzas del orden público” llegaron tempranito el 28 de septiembre (como si fueren a cantarle el tercer cumplemes al gobierno de facto) para desmantelar Radio Globo y Canal 36, medios de comunicación abiertamente opuestos al golpe de Estado y al gobierno de facto en Honduras. El resto de la historia ya la sabemos.

Ahora bien, parece ser que aquellos misántropos que han querido llevar el experimento de un golpe de Estado, en esta época se han llevado algunas sorpresas. Ciertamente la sociedad no es la misma que hace 40 años cuando sobre la bota militar se gobernaba las naciones de America Latina; ha cambiado la influencia de los medios de comunicación en las masas, así como la forma en que los mismos llegan a las mismas (para muestra aún se puede escuchar Radio Globo por internet3) y en cierto punto las condiciones políticas han cambiado, así como las maneras de resolver los conflictos políticos4.

Sin embargo siempre hay intereses de por medio y agentes que los protegen, así sea negando la democracia o aprovechándose de lo abstracto del término, para adaptarlo a sus intereses; es entonces que tenemos justificación para dar golpes de Estado, para instituir gobiernos de facto, para clausurar garantías fundamentales, para cerrar medios de comunicación so pretextos banales y para que corra la sangre; todo en nombre de una ambigua concepción de la palabra democracia.

4Aunque entre tanta diplomacia, en ciertas ocasiones se diluyen las discusiones de fondo de las problemáticas internacionales.

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