7.9.09

Segunda Guerra Mundial / ¿Volveremos a 1939?



El primero de septiembre del año en curso se conmemoraron 70 años desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial, y como puede verse en diferentes medios de comunicación la ocasión se prestó para recordar a las victimas del conflicto, a los héroes y heroínas que de manera abnegada lucharon contra un régimen basado en el odio racial y en una infundada creencia de que existe una raza superior destinada a gobernar el mundo. Ciertamente no está para menos hacer remembranza de los hechos, ni está de más que importantes políticos europeos como Ángela Merkel (Canciller alemana) o Lech Kaczynski (Presidente de Polonia) se congregaran en Westerplattey, Polonia (donde el 1 de septiembre de 1939 abrió fuego el barco alemán “Schleswig Holstein” dando inicio a la Segunda Guerra Mundial) para llamar la atención de la comunidad mundial sobre la importancia de la fecha, emitiendo discursos sobre el particular, acompañando a los pocos sobrevivientes de este genocidio y a sus familiares.

Sin embargo la cuestión no puede quedarse allí. La crisis económica actual acrecienta en todo el mundo una problemática social especifica como lo es el desempleo, que en países en vías de desarrollo se ha manifestado a su vez con otras problemáticas socio-económicas como la falta de acceso a servicios básicos (incluida la educación, agua potable, salud etc.) y luego la emigración de millones de personas, hacia países desarrollados. Para el año 2003 se estima que en Estados Unidos habían unos 9.9 millones de habitantes mexicanos residiendo de manera legal e ilegal; para el año 2006 se registró la muerte de unos 6 mil emigrantes africanos, en las fronteras naturales entre África y Europa.

Todo este embrollo ha generado otro problema social que muchos ignoran o quisieran ignorar. Esto es la manifestación de una negación por parte de países desarrollados de los derechos humanos de los inmigrantes, escudados en la noción de la ciudadanía (lo que en el lenguaje popular es conocido como nacionalidad), que según el autor Luigi Ferrajoli, es
“el último privilegio de estatus, la última rémora premoderna de las diferencias personales, el último factor de exclusión y de discriminación - En lugar de ser factor de exclusión e igualación en el origen del Estado moderno-, y la última contradicción irresuelta con la universalidad de los derechos humanos proclamada por las constituciones estatales y en las convenciones internacionales.”


Negación de derechos que es “legitimada” por medio de “leyes migratorias” que penalizan la inmigración, que distinguen entre inmigrantes de primera, segunda y hasta tercera categoría, imponiendo a los inmigrantes de algunos países (por lo general subdesarrollados) “requisitos espaciales” como visaciones, el pago de impuestos o tasas por su entrada a determinado país, la petición de documentos como registros policiales etc., y a otros (generalmente los que llegan de países desarrollados) se les otorga un paso libre y expedito; o en otros casos más concretos la aplicación de políticas migratorias que rayan en lo ridículo, como la construcción de un muro entre fronteras para impedir la migración entre un país y otro.

De igual manera se incentiva de manera un tanto solapada entra la “población nacional” de los países que practican esta clase de política migratoria, una suerte de sentimiento de racismo y xenofobia contra el inmigrante; que se manifiesta en recompensas por delatar al inmigrante o penalizaciones por ayudarlo. El paso siguiente son actos de violencia contra el inmigrante, “grupos secretos” basados en el odio racial y la protección a ultranza de una “cultura nacional” que en la mayoría de los casos no tiene un sentido real, pues dicha “cultura nacional” se sustenta en el trabajo “del invasor”; y aquí cito el propio ejemplo de la Segunda Guerra Mundial, pues quienes mantenían el flujo económico en Alemania antes de la guerra eran los judíos, o en el caso actual de Estados Unidos los inmigrantes mexicanos y en general de America Latina se dedican a vender su fuerza de trabajo en la industria, la agricultura y los servicios, sosteniendo en buena parte la economía del país, situación parecida a lo que acontece hoy con los inmigrantes africanos y latinoamericanos en diversos países de la Unión Europea.

La moraleja del asunto es que si bien es importante mirar atrás, conocer la historia y hacer remembranza de ella, no podemos limitarnos a conocer las fechas en el tiempo y a tratar los hechos de la misma como situaciones aisladas; sino a razonar sobre las causas de esos hechos y las consecuencias de los mismos y comparar el pasado con el presente; en el caso de acontecimientos tan terribles como la Segunda Guerra Mundial, permitir que se suscitara situación similar más que dejar constancia del olvido de la historia, sería hacer oda de la estupidez del poder político internacional y condenar a la muerte - y en el menos malo de los casos, a la exclusión - de millones de seres humanos alrededor del globo.





3 comentarios:

  1. Muy buena crítica.
    Sin embargo, difiero en algunos puntos básicos de tu nota. Realmente, Alemania no propició a que se llevase a cabo una Guerra de esa magnitud basado solamente en la xenofobia y/o racismo. Realmente, fue a ansias de poder de sus dirigentes políticos de construir un llamemosle un nuevo orden a raíz de la desgracia padecida como consecuencia de la WWI, y a eso sumale el conjunto de otros dirigentes de otros países (Italia/URRS/Jápón/Etc.) con intereses definidos a priori. Ahora bien, en relación al punto central de tu nota, ciertamente la vida de los inmigrantes, en todo aspecto es contrario a buena. Pero eso en parte es culpa de la mayoría, incluido nosotros, porque realmente... Tú cobijarías en tú techo a alguien, de quien no tienes idea quien es? Simplemente por hacerlo? Porque consideras que abandonó su país por algo mejor? Por ejemplo, esos inmigrantes africanos provenientes de países que ni siquiera están estructurados, que ni siquiera tienen archivos de sus ciudadanos por así llamarles, tú le darías alojamiento en tú país, en tú casa? Con tú familia? Con tus hijos? La cuestión talvez es más complicada de lo que creemos, no te parece? Te dejo con esa interrogante. Saludos

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  2. Si vienen por trabajo honesto (que muchos "ciudadanos" desprecian) bienvenidos sean..
    Saludos hermano

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  3. Joalex Quiroz Govea (Panameño)8 de septiembre de 2009, 21:47

    Me parece una buena comparación histórica.
    La problemática de inmigración actual, es un tema dificil de resolver, más aún cuando se trata de muchas injusticias y una actitud despreciante hacia otras razas humanas por parte de los países desarrollados.

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Favor combatir la idea y no al mensajero, gracias!