19.6.10

Saramago: Un hombre comprometido.

“A la misma hora en que el primer ministro aparecía en televisión para anunciar el establecimiento del estado de sitio invocando razones de seguridad nacional resultantes de la inestabilidad política y social sobrevenida, consecuencia, a su vez, de la acción de grupos subversivos organizados que reiteradamente habían obstaculizado la expresión electoral popular, las unidades de infantería y de la policía militar, apoyadas por tanques y otros carros de combate, tomaban posiciones en todas las salidas de la capital y ocupaban las estaciones de trenes.

El aeropuerto principal, a unos veinticinco kilómetros al norte de la ciudad, se encontraba fuera del área específica de control del ejército, y por tanto seguía funcionando sin más restricciones que las previstas en momentos de alerta amarilla, lo que significaba que los turistas podrían continuar posándose y levantando vuelo, pero los viajes de los naturales, aunque no del todo prohibidos, se desaconsejaban firmemente, salvo circunstancias especiales, a examinar caso por caso. Las imágenes de las operaciones militares, con la fuerza imparable del directo, como decía el comentarista, invadían las casas de los confusos habitantes de la ciudad.”

José Saramago. Ensayo sobre la lucidez.



Ser escritor, más que entintar un papel con palabras, implica estar comprometido con esas palabras que se escriben y con ese papel donde se ponen, comprometerse con el ser humano, con la sociedad, tener presente que ese papel lleno de palabras es el medio con el cual muchas personas se informan, aprenden cosas nuevas, que a partir de dichos textos las personas pueden tomar posiciones y a su vez comprometerse con ellas.

Saramago fue un ejemplo de ese escritor comprometido, cabe destacar, no sólo en su obra, sino también en su vida, y es que la materia prima del escritor, más que la pluma y el papel, es la vida misma, pues sólo viviéndola se puede saber qué es lo que es necesario escribir.

Hoy no está con nosotros aquel hombre siempre polémico. Crítico molesto para algunos, culto literato para otros, para mi, hombre comprometido con las letras y con la vida.

Pienso que descansó. Descansó por lo menos su cuerpo, pues su alma donde sea que esté, sin duda, se comprometerá en alguna lucha, pensando en nosotros los que seguimos parados sobre el mundo.

Adiós José.

Un verdadero cambio legislativo.

El sábado 12 de junio se dio una sesión legislativa histórica. Los Honorables Diputados “protectores de la Constitución Nacional y el Estado de Derecho”, “padres de la patria” aprobaron a puertas cerradas y a tambor batiente el proyecto de ley No. 177 relacionado con la promoción y “el desarrollo sostenible de la aviación comercial”, mientras ecologistas, sindicalistas y ciudadanos panameños protestaban en las afueras del Palacio Legislativo Justo Arosemena.

¿La razón de la protesta? En el mismo proyecto de ley se aprobaban reformas al Código Penal, el Código de Trabajo, el Código Judicial, la Ley General de Ambiente y la Ley Orgánica de la Policía Nacional.

El 16 de junio, dicho proyecto se publica en la Gaceta Oficial No. 26556 –A, obviamente, ratificado por el Presidente de la República y bajo la denominación de Ley Nº 30. No es de extrañar que el Presidente de la República ratificara el proyecto 177, teniendo en cuenta que el mismo había sido presentado ante la Asamblea de Diputados por su subalterno José Raúl Mulino y con la firma responsable del Ministro Demetrio Papadimitriu, como consta en las cartas enviadas al Órgano Legislativo, junto con la copia del ante proyecto. Lo más lógico, entonces, era que el veto nunca llegaría.

La ley No. 30 es una muestra del verdadero cambio del que se hablaba en la campaña electoral. Un verdadero cambio dentro de toda la estructura jurídica del país.

Un verdadero cambio que busca la institucionalización de la impunidad y el incentivo a la corrupción en las instituciones de la fuerza pública, sustrayendo a las unidades policiales de la detención preventiva y de la suspensión del cargo cuando se les investigue por hechos delictuales cometidos en el ejercicio de las funciones.

Un cambio que le otorga al Ejecutivo la potestad de determinar qué empresa deberá hacer estudios de impacto ambiental y qué empresa podrá acogerse al documento llamado “Guía de buenas prácticas ambientales” texto que dicho sea de paso, no implica obligatoriedad de cumplimiento. Sin duda alguna “las buenas prácticas ambientales” se aplicaran en los proyectos empresariales cuyos promotores coqueteen con el Gabinete. Por cierto, sería muy ingenuo esperar le manden rosas y bombones al Presidente y a los Ministros.

El verdadero cambio jurídico instituido con la ley 30 de 16 de junio de 2010, nos retrotrae en la historia mundial al siglo XVIII y en la historia nacional a los años veinte del siglo pasado, cuando tanto el gobierno como el empresariado quebraban las huelgas con sobornos o por la fuerza bruta. Además, se podrá despedir a los trabajadores que mediante la huelga luchan por sus reivindicaciones laborales. Como si fuera poco, la ley busca romper la economía de los sindicatos estableciendo la no obligatoriedad de las cuotas; y esto lleva a una pregunta: ¿Cuando modificaran la ley del Tribunal Electoral para que no hayan subsidios para los partidos políticos?.

Desde la ideación por parte del Ejecutivo de este menjunje legal capaz de causar una intoxicación masiva y de dejar un sabor acre hasta en los gustos más conservadores, no se hicieron esperar las protestas. De hecho, es histórico aquello de que en pleno sábado en la mañana, con todo y mundial de fútbol, tanto sindicalistas, ciudadanos conscientes y ecologistas se apostaran en las afueras del Palacio Legislativo Justo Arosemena, o que por ejemplo “La marcha contra la ley chorizo” del día 15 de junio - en día de pago de quincena - tuviera una asistencia que podría calificarse de muy aceptable, y que en ella se congregaran agrupaciones sindicalistas, ecologistas, académicas, estudiantiles entre otras; algo muy difícil hasta ese momento.

La marcha del jueves 17 de junio fue todo un éxito, según el diario La Prensa “miles” protestaron en dicha marcha (ver foto).

Hechos como estos, indican lo histórico de la coyuntura actual, el verdadero cambio en el manejo de la cosa pública que no es más que un autoritarismo vulgar, descarado y canalla que pretende arrebatarle todo a todos.

Este “verdadero cambio”, exige también reformas clave dentro del movimiento social panameño, empezando por olvidar los vanguardismos, sectarismos y disputas para empezar a cohesionarse. Formar un sólo bloque que además de luchar contra las aberraciones legislativas y la cleptocracia administrativa, también pueda proponer y ejecutar alternativas a estos “cambios” cada vez más reaccionarios; cambios que poco a poco coartan más derechos ciudadanos y que terminarán por poner de rodillas a toda la población ante una dictadura civil omnímoda, que no busca consensos sino que impone sus cambios a sangre y fuego, que día a día vapulea más nuestra endeble democracia.

Contrato Social y Ley Penal

Publicado en el Diario La Estrella de Panamá el día 8 de junio de 2010.

La ley es la representación textual de aquella idea abstracta concebida por Rousseau, Hobbes, Fitche (entre otros Filósofos de la Ilustración) conocida como el Contrato Social. Según esta teoría todos los ciudadanos otorgan el poder a un número reducido de personas, conocidas como autoridades, para la protección de toda la población y para que administren la estructura estatal. En los Estados modernos esta administración se da por medio de la división de poderes, manifestado en diferentes Órganos, los cuales tienen funciones diferenciadas.

Sin embargo, todos los Órganos, de una u otra manera, tienen la capacidad de emitir mandatos por medio de normas. Es así que el Órgano Legislativo puede hacer leyes, el Órgano Ejecutivo puede reglamentar estas Leyes o sea, darles un marco más específico y en ciertos momentos —p. ej., cuando la Asamblea no está seccionando— el Ejecutivo tiene capacidad de hacer Decretos Leyes que guardan en esencia, el mismo poder normativo de una ley aprobada por el parlamento, aunque hay materias sobre las cuales no se puede legislar mediante Decreto-ley. Por su parte el Órgano Judicial crea ley mediante sus fallos de inconstitucionalidad e ilegalidad.

La ley es, pues, una forma de establecer las reglas de ese contrato social. Cabe destacar, que las leyes deben responder a una realidad social, en otras palabras, deben representar alguna utilidad para la población. Asimismo, la ley debe tener una relación concreta con la capacidad Institucional del Estado para ejecutar eficientemente esas normas.

En el caso específico de la ley penal, debe decirse que esta es un mecanismo ideal de protección social que debería salvaguardar tanto a particulares como al Estado, de actividades denominadas como delito. Cuando decimos que es un mecanismo ideal, nos referimos a que la ley por sí sola es únicamente una idea, si se quiere utópica, para frenar el delito.

Lo que se considera como delito debe tutelar (proteger) los bienes jurídicos de la sociedad, esto es todo aquello que sea susceptible de representar un valor en las sociedades; por ejemplo la vida es protegida con la prohibición de matar o con la prohibición de causar lesiones personales, la salud pública es protegida mediante la prohibición de traficar drogas o de adulterar medicamentos, etc.

Por otro lado, la elaboración de las legislaciones penales debe surgir de un ejercicio intelectual científico multidisciplinario, tomando como punto de partida la política criminal del Estado que se define como: ’El poder de definir los procesos criminales dentro de la sociedad, y por tanto, de dirigir y organizar el sistema social en relación a la cuestión criminal’.

Cuando se elabora o se reforma una ley penal, debe tenerse en cuenta que el crimen es una realidad social determinada más por problemas estructurales como la deficiencia educativa, la pobreza, el desempleo que por el mero placer que tenga una persona de cometer crímenes.

El crimen responde a toda una complejidad social y no se detendrá con el aumento de penas, con el abuso de la utilización de la prisión preventiva, ni siquiera con la pena de muerte, como han demostrado estadísticas de jurisdicciones donde la pena capital está vigente, verbigracia el Sur de los EE.UU.

Lo mismo sucede con la penalización de actividades cuyo fin no es proteger bienes jurídicos de importancia social, sino que dicha penalización responde a intereses creados de ciertos grupos con poder económico y político. Un ejemplo claro: La penalización de los cierres de calle. No se puede pretender que estos dejarán de ser un mecanismo de protesta y hasta podría decirse que de participación política popular utilizado a través de la historia, con el sólo hecho de penalizarlo.

Si bien los Órganos del Estado tienen el poder para legislar y de esa forma lograr algún control social, también deben tenerse bien claro que la realidad social —mucho más algo tan complejo como la criminalidad— no se resuelve creando y reformando leyes sin bases científicas y sin estructuras institucionales eficientes que pudieran darles la ejecución merecida.

Si bien los filósofos del siglo XVIII veían el delito como un simple quebrantamiento del contrato social que debía ser reprimido, en los tiempos actuales la criminalidad se vislumbra como un fenómeno que además de tener sus consecuencias sociales, también tiene sus causas.

Sería interesante que la política criminal del Estado —si es que hay alguna— tenga en cuenta la prevención del delito, tanto en la creación de leyes como en el bregar de las instituciones gubernamentales.

15.6.10

Comunicado de la Red de acción y opinión Manos & Cerebros sobre proyecto de ley 177


MANOS Y CEREBROS
Red de acción y opinión

La Asamblea Nacional aprobó en tercer debate el pasado 12 de junio, a pesar de la fuerte oposición ciudadana demostrada durante las discusiones tanto en la Asamblea como fuera de sus instalaciones, el proyecto de ley No. 177 que tenía como objetivo original “promover el desarrollo sostenible de la aviación comercial”. Sin embargo, mediante el mismo proyecto de ley se modifican varias normas no relacionadas con el objetivo inicialmente declarado.
Entre estas legislaciones, la laboral, limitando el derecho a huelga, haciendo ilusorios sus efectos, y eliminando la obligatoriedad de la cuota sindical; la penal, creando nuevos delitos y penalizando con más tiempo algunos ya existentes; la procesal penal, alterando el procedimiento seguido a las unidades de la fuerza pública en casos de uso de la fuerza excesiva e injustificada; asimismo la Ley General de Ambiente, dándole la potestad a empresas ejecutoras de proyectos de construcción de sustraerse de la realización del estudio de impacto ambiental.
Cabe destacar, que dicho proyecto de ley es esencialmente idea del Órgano Ejecutivo. Rubricado por el Ministro Demetrio Papadimitriu y presentado en la Asamblea Legislativa por el Ministro José Raúl Mulino, dicho engendro legislativo tiene como padre el Consejo de Gabinete y como padrino el Órgano Legislativo.
El proyecto de ley No. 177 en la forma no es más que otro soberano disparate de la Asamblea de Diputados, y es que los ocupantes de las curules, quienes se hacen llamar padres de la patria y deberían ser defensores de la Constitución Nacional y el Estado de derecho, se han acostumbrado a ser poco más que empleados del Órgano Ejecutivo, gobierno tras gobierno.
Igualmente lesivo a la población panameña es el fondo del proyecto, es decir, las reformas que introduce a nuestro ordenamiento. Y es que con dicho proyecto de ley, aprobado un sábado a tambor batiente por la Asamblea Legislativa, son abolidas reivindicaciones históricas del trabajador panameño y el movimiento sindical, se legisla una vez más en materia penal sin atender a una política criminal, se otorga impunidad a las unidades policiales para abusar de su fuerza y se elimina de hecho uno de los pocos instrumentos de salud de nuestro entorno ecológico y por ende de nuestra población: el estudio de impacto ambiental.
Todo ello con el pretexto de “fomentar el desarrollo del país” como dicen los ministros y diputados, cómplices y culpables de estos entuertos legislativos, probando una vez más que las leyes no son otra cosa que instrumentos que buscan mantener el estatus quo y que responden a intereses de clase.
Sería ingenuo asimismo quitarle la responsabilidad al Presidente Ricardo Martinelli, quien evidentemente debió conocer del chanchullo hecho por sus subalternos y por los “padres de la patria.”
Solicitar el veto presidencial es tácticamente correcto en cuanto medio de lucha contra la entrada en vigencia del proyecto, aunque no podemos esperanzarnos en la decisión del presidente teniendo en cuenta que de la misma manera fue aprobado y transformado en ley de la República el polémico proyecto de ley sobre el record policivo y que también penaliza la protesta. Además, hay que estar pendiente al eventual uso del veto como herramienta de mercadeo político en favor del Presidente, y la posterior modificación de las mismas normas por otras vías.
La mejor manera de lograr que el proyecto de ley No. 177 se archive, y que no vuelva a pasar por la mente de estos politiqueros infames la creación de engendros como éste, es la organización permanente de la población, el conocimiento sobre lo que se está haciendo y hacia donde nos dirigimos. Esta ley implica la reducción de derechos ciudadanos conseguidos con trabajo, dedicación y hasta la vida de muchos panameños, por lo cual tampoco es la opción segmentar la lucha y tirar cada quien para su lado, como si un tema no influyera sobre los otros, como si uno tuviese más importancia que otro, viendo jerarquías y separaciones entre la dignidad de la vida humana, las condiciones de trabajo y la sustentabilidad ecológica donde no existen, finalmente, como si los adversarios no fuesen idénticos.
Por ello, ecologistas, obreros, estudiantes, indígenas, profesionales y toda persona que valore su ciudadanía, debemos luchar unidos contra el proyecto, contra otros similares, contra la actitud gubernamental de aprovechar el letargo producido por un espectáculo deportivo, con el fin de enseñarles tanto al Ejecutivo como al Legislativo, que con nuestros derechos no se juega ni se negocia.

Panamá, 15 de junio de 2010                          

4.6.10

Eso é ploblema tuyo.

La ciudad te tragará impunemente 



y


terminarás desechado
junto a las montañas de basura.
--


Esta vez, quiero expresarme de manera totalmente diferente a la usual, para hablar de un tema muy común: Lo difícil que es andar por la ciudad sin que te pasen cosas curiosas.

El otro día caminaba hacia la Universidad y paré a comprar saldo para el teléfono en una tienda. Como es costumbre para mí, abrí la envoltura de la tarjeta en el mismo establecimiento donde la había comprado.
Inicié todo el procedimiento para meterle el saldo a la cuenta de teléfono y

¡Voilá!

La gigantesca computadora, al otro lado de la línea, me mando un mensaje diciéndome que el código de la tarjeta de saldo, estaba errado; sin embargo el saldo no había entrado a mi cuenta.

Intente:

Una… dos… tres veces más. Tratando de buscar los errores cometidos por mi parte. Obtuve el mismo desenlace.

Le comuniqué a la joven que me había vendido la tarjeta de recarga (Una asiática – nada contra los asiáticos ¡Eh! -) sobre lo que estaba pasando y que por favor me ayudara con aquello.

La joven preguntó: “¿Y tu complate(1) esa taljeta(2) aquí?”

Yo le dijo: “Bueno, es que no me he movido de enfrente tuyo desde que compre esto, tratando de meterle el saldo al teléfono.” Le di el celular y la tarjeta.

Después de unos minuto y de varios intentos para insertar el saldo en la línea, la joven pareció no haber logrado resultados favorables.

Llamó desde su teléfono a algún lugar y dictó el número secreto de la tarjeta.

Luego, me regresó la tarjeta y el teléfono, y me dijo: “tu tene(3) que i a compañía pa´ ve si te aleglan(4) ese ploblema(5), yo no se que pasa tu teléfono.”

“Mejor dame mi plata para comprarme la tarjeta en otro lado.” Contesté.

“Yo no puede hace eso.” Respondió.

“Pero ¿Cómo que no?, es simple, tu me vendiste un producto que no sirve y yo te pagué por eso. ¿Porqué no me puedes devolver mi dinero?.” Dije.

“Yo no se, ploblema tuyo con Digicel.” Me comunicó la joven.

De repente se acercó un muchacho - también asiático -  y empezó a hablar en el que parecía su idioma natal con la muchacha.

Después de un rato, el tipo me pregunta: “¿Tú que quele(6)?

Sin pensar respondí: “Mi plata.”

“Eso é ploblema tuyo con compañía.” Dijo.

Me empecé a exasperar y le dije: “Chucha chino pero si ellos te distribuyen la vaina y tú me la vendes a mí, es más fácil que te den la plata a ti que a mí. Por favor dame la plata que tengo que ir pa´ lante.”

“Chucha e tu madle(7) hijue puta, - dijo el muchacho muy enojado - yo no se tu plata, eso é ploblema tuyo.”

Empezaron a llegar algunos clientes.

Al sentirme ofendido, empecé a gritar: “Coño pero que vaina. ¡Qué huevo loco!, uno compra su vaina y lo cogen a uno de agüeva´o...”

La gente empezó a mirarme bastante extraño: Como a un bicho raro.

Entonces, el muchacho al ver que su negocio se llenaba, y que  mi presencia ahí causaba molestias a los compradores, dijo: “Bueno, bueno, ya deja pelea. Coge tu plata y lalgate.”

Salí del negocio.
Con mucha adrenalina corriéndome por todo el cuerpo y un tanto enojado, pero con la satisfacción de

sólo por esa vez,

haberle ganado a la ciudad.
____

(1) Se supone que dijo compraste.

(2) Se supone que dijo tarjeta.

(3) Se supone que dijo tienes.

(4) Se supone que dijo arreglan.

(5) Se supone que dijo problema.

(6) Se supone que dijo quieres.

(7) Se supone que dijo madre.