19.6.10

Un verdadero cambio legislativo.

El sábado 12 de junio se dio una sesión legislativa histórica. Los Honorables Diputados “protectores de la Constitución Nacional y el Estado de Derecho”, “padres de la patria” aprobaron a puertas cerradas y a tambor batiente el proyecto de ley No. 177 relacionado con la promoción y “el desarrollo sostenible de la aviación comercial”, mientras ecologistas, sindicalistas y ciudadanos panameños protestaban en las afueras del Palacio Legislativo Justo Arosemena.

¿La razón de la protesta? En el mismo proyecto de ley se aprobaban reformas al Código Penal, el Código de Trabajo, el Código Judicial, la Ley General de Ambiente y la Ley Orgánica de la Policía Nacional.

El 16 de junio, dicho proyecto se publica en la Gaceta Oficial No. 26556 –A, obviamente, ratificado por el Presidente de la República y bajo la denominación de Ley Nº 30. No es de extrañar que el Presidente de la República ratificara el proyecto 177, teniendo en cuenta que el mismo había sido presentado ante la Asamblea de Diputados por su subalterno José Raúl Mulino y con la firma responsable del Ministro Demetrio Papadimitriu, como consta en las cartas enviadas al Órgano Legislativo, junto con la copia del ante proyecto. Lo más lógico, entonces, era que el veto nunca llegaría.

La ley No. 30 es una muestra del verdadero cambio del que se hablaba en la campaña electoral. Un verdadero cambio dentro de toda la estructura jurídica del país.

Un verdadero cambio que busca la institucionalización de la impunidad y el incentivo a la corrupción en las instituciones de la fuerza pública, sustrayendo a las unidades policiales de la detención preventiva y de la suspensión del cargo cuando se les investigue por hechos delictuales cometidos en el ejercicio de las funciones.

Un cambio que le otorga al Ejecutivo la potestad de determinar qué empresa deberá hacer estudios de impacto ambiental y qué empresa podrá acogerse al documento llamado “Guía de buenas prácticas ambientales” texto que dicho sea de paso, no implica obligatoriedad de cumplimiento. Sin duda alguna “las buenas prácticas ambientales” se aplicaran en los proyectos empresariales cuyos promotores coqueteen con el Gabinete. Por cierto, sería muy ingenuo esperar le manden rosas y bombones al Presidente y a los Ministros.

El verdadero cambio jurídico instituido con la ley 30 de 16 de junio de 2010, nos retrotrae en la historia mundial al siglo XVIII y en la historia nacional a los años veinte del siglo pasado, cuando tanto el gobierno como el empresariado quebraban las huelgas con sobornos o por la fuerza bruta. Además, se podrá despedir a los trabajadores que mediante la huelga luchan por sus reivindicaciones laborales. Como si fuera poco, la ley busca romper la economía de los sindicatos estableciendo la no obligatoriedad de las cuotas; y esto lleva a una pregunta: ¿Cuando modificaran la ley del Tribunal Electoral para que no hayan subsidios para los partidos políticos?.

Desde la ideación por parte del Ejecutivo de este menjunje legal capaz de causar una intoxicación masiva y de dejar un sabor acre hasta en los gustos más conservadores, no se hicieron esperar las protestas. De hecho, es histórico aquello de que en pleno sábado en la mañana, con todo y mundial de fútbol, tanto sindicalistas, ciudadanos conscientes y ecologistas se apostaran en las afueras del Palacio Legislativo Justo Arosemena, o que por ejemplo “La marcha contra la ley chorizo” del día 15 de junio - en día de pago de quincena - tuviera una asistencia que podría calificarse de muy aceptable, y que en ella se congregaran agrupaciones sindicalistas, ecologistas, académicas, estudiantiles entre otras; algo muy difícil hasta ese momento.

La marcha del jueves 17 de junio fue todo un éxito, según el diario La Prensa “miles” protestaron en dicha marcha (ver foto).

Hechos como estos, indican lo histórico de la coyuntura actual, el verdadero cambio en el manejo de la cosa pública que no es más que un autoritarismo vulgar, descarado y canalla que pretende arrebatarle todo a todos.

Este “verdadero cambio”, exige también reformas clave dentro del movimiento social panameño, empezando por olvidar los vanguardismos, sectarismos y disputas para empezar a cohesionarse. Formar un sólo bloque que además de luchar contra las aberraciones legislativas y la cleptocracia administrativa, también pueda proponer y ejecutar alternativas a estos “cambios” cada vez más reaccionarios; cambios que poco a poco coartan más derechos ciudadanos y que terminarán por poner de rodillas a toda la población ante una dictadura civil omnímoda, que no busca consensos sino que impone sus cambios a sangre y fuego, que día a día vapulea más nuestra endeble democracia.

2 comentarios:

  1. EL ABUSO DE PODER ACELERA A LA PROPIA DESTRUCCIÓN DEL OPRESOR

    De pie Panamá, hay persecuciones por todos lados, hacia sindicatos, gremios, empresarios, periodistas, ambientalistas, poblaciones, sociedad civil y oposición política. El gobierno mantiene intransigencia en estas imposiciones y otras que están en agenda gubernamental. A estar siempre alerta en todo momento en la justa acción de los medios necesarios, a mantener la unidad de todas las fuerzas sociales y políticas opositoras al abuso de poder del gobierno actual, que vislumbra a medio plazo que terminara enfrentando a una huelga general nacional, con cada vez mas ciudadanos descontentos de la falsedad del supuesto cambio, realmente a favor de privilegiados de la elite pudiente cercana al Duce Martinelli, mientras la situación socio-económica pueda empeorar sino se promueve políticas adecuadas para mantener buena economía, gobierno para la gente y bienestar general. Es lo que se puede esperar de un gobierno fascista. Democracia para el pueblo, si. Autoritarismo para la corrupción, no.

    Dr. Belisario A. Rodríguez Garibaldo
    brodgari@hotmail.com
    http://www.ellibrepensador.com/author/brodgari/
    http://www.pa/secciones/escritores/rodriguez_belisario.html

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tu comentario Belisario.
    Saludos, Joao Q

    ResponderEliminar

Favor combatir la idea y no al mensajero, gracias!