28.10.10

Protestas de los jubilados en Vía Transístmica - 28/octubre/2010


Esta vez más que palabras, tenemos imágenes. Por esas casualidades de la vida tuve que ir a la Universidad ¡Un día de protesta de los jubilados! y al quedar atascado en la Vía Transístmica (no había medio de transporte disponible, ni bus, ni taxi) se me ocurrió ir a tomar un par de fotos.

Hay mucho prejuicio sobre la cuestión de cerrar calles, la mayoría dice que aquella acción implica un daño a terceros.

No entraré a discutir si quienes protestan de esta manera están en lo correcto o no, lo que si puedo decir es que en el tiempo que estuve presenciando esta  protesta todo se llevo en forma pacífica y hasta alegre. El buen humor de los jubilados, la guitarra y el sancocho de huesos ayudaron mucho.

Por otro lado ¿Cree Usted que si la gente protesta en las aceras alguien les prestaría atención?

Sin más, aquí están las fotos...

La Transístmica es una  de las vías terrestres más transitadas de la Ciudad de Panamá.
 Como podrán ver  en esta foto, hoy estaba totalmente desolada. 

Del otro lado, había otra protesta no tan pacífica.
Los estudiantes del Artes y oficios eran los protagonistas.
 Pueden verse, a lo largo de la calle los desperdicios que utilizaron para bloquearla.


Transeúntes y autoridades. 

Nos vamos acercando y también percatando que más que protestando, hay gente esperando. 

Esperando llegar al final de la fila. Los esperaba a ellos un sabroso sancocho de huesos. 

El dirigente Eladio Fernández. Pareciera que está regañando a  los participantes, pero en verdad les está diciendo:  ¡Disfruten la sopa!  

¡El Guitarrista se sirve sólo!
Balance de la actividad.
Más.

Ya trabajé mucho/ y ahora no alcanza la plata/ como un perro no moriré

¡50, 50, 50, 50!

Las conspiraciones.

22.10.10

El costo de las cosas*

Otra vez nos pusieron caricatura, buena esa!
Lo que no cuesta trabajo se despilfarra y solo cuando se acaba o cuando es muy difícil conseguirlo empezamos a añorar; como dijo aquel sabio popular que prefirió el anonimato: ‘Nadie sabe el valor de lo que tiene hasta que lo pierde’. Es ese el momento en el que tomamos conciencia de las cosas, a veces de manera equivocada, a veces con algo de razón, lo importante es empezar a construir esa conciencia.

Para no aburrirles con planteamientos abstractos, me remito a ciertos hechos que están sucediendo en la Ciudad de Panamá y, según tengo entendido, se repiten en muchas otras comunidades de la geografía nacional. Para nadie es un secreto que vivimos sepultados de basura. Montañas de desechos, popularmente conocidos como patacones, han pasado a ser parte del paisaje urbano hasta en los barrios más exclusivos. La palabra ‘nauseabundos’ se queda corta para describir los olores que tenemos que respirar en las calles.

Si usted cree que lo que le digo es relajo, lo reto a bajarse del auto, a salir de casa o de la oficina y caminar cualquier avenida de la ciudad. Unos quinientos metros serán suficientes para sentir el deseo de estar lejos de toda aquella inmundicia.

La cuestión es que esa asquerosa experiencia no es solo muy molesta, sino que también es insalubre; es decir que puede ocasionar epidemias que se expandirían con la velocidad con que se riega un bochinche en un pueblito, y mucho habría que agradecerle al Ministerio de Salud —que ante esta crisis no ha dicho ni esta boca es mía— por su capacidad de prevenir enfermedades.

Relacionando esto con lo del costo de las cosas y el despilfarro, hay dos cuestiones muy puntuales por decir: Primero, entender que todos tenemos parte en el problema. Tirando nuestras cochinadas por todas partes, desde el papelito del chicle al suelo, hasta el caliche de las remodelaciones en un lote baldío que usan los muchachos como cancha de fútbol. Como todas y todos sabemos, en este país nos hemos ido acostumbrando a hacer lo que nos de la gana, cuando nos da la gana, en la medida de nuestras posibilidades. Con la basura no es la excepción, pues los hospitales echan los desechos médicos en cualquier esquina, las empresas constructoras vierten los residuos de cemento en las alcantarillas, causando luego inundaciones que generan daños considerables a terceros, pero también está aquél que deja que su perro se haga pupú en cada acera y en cada parque, y que además reviente los cartuchos del vecino dejando todo regado, sin olvidarnos de aquel que deja sus bolsas llenas de basura en cualquier lugar que esté lejos de su casa.

Entonces, es bastante cierto que todos en la medida de nuestras responsabilidades tenemos culpa de lo que está pasando. De lo que se trata ahora es de autocriticarnos y tomar conciencia de que hay normas por respetar y ‘hacer lo que me da la gana’ —como se ha demostrado— a la larga es perjudicarnos a nosotros mismos. En palabras bien sencillas: Eso del juegavivo ya nos tiene casi muertos.

La segunda cuestión, tan importante como la anterior, es que hay que ir entendiendo que entre estos hechos y la manera en que nos están gobernando, hay una relación política directa. Hablando con ejemplos concretos, me remonto a aquel aberrante suceso de la supuesta pelea entre el alcalde de las lágrimas de cocodrilo y un diputado que hace poco se operó el estómago. Y es que si la memoria no me falla estos dos señores en aquellos días de campaña politiquera se atragantaban de comida en los mismos restaurantes, sentados en la misma mesa, mientras se reían de los mismos chistes. Sin embargo, ahora hacen la pantomima de estarse peleando ante los medios, disputándose quién sabe qué. Lo que sí es seguro es que están distrayendo a la población del problema central: nuestra salud. Además, estas dos moles sirven como telón tapando todos los mega negociados que se dan tras bambalinas.

Creo que es hora de que esto pare, la cuestión es que, si como pueblo no nos organizamos para luchar por nuestros objetivos comunes, nadie nos va a regalar nada, más bien seguiremos sepultados en la basura.
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*Publicado en el Diario La Estrella de Panamá el 22 de octubre de 2010. Agradecemos a la Licenciada Doris Hubbard y al caricaturista Peña Moran por su deferencia.

19.10.10

Viaje de lunes por la tarde

Si le das doble click se pone más bonita

¿CÓMO CARAJOS PUEDE UNO SENTARSE AQUÍ?… Estos asientos estrechos… Se me pegan las rodillas con el puesto de adelante, y sacan músculos en la nalga… Es como sentarse en bloques de 6 pulgadas. Si llueve ¡QUÉ CABRÓN CALOR! Ese cielo gris casi está negro. Mejor dormir ahora, ahora que estamos lejos y ya de cerquita me levanto ¡OFI! Como si no me hubiera montado en esta carcacha.

Este tipo de al lado no controla su cuello ¿O QUÉ? Me despierta con un cabezazo en el hombro en cada parada… Bueno, a cualquiera le pasa, debe estar bien cansado, a mi me pasa eso cuando no duermo bien, el problema es que este no me deja dormir, quizá mañana seré yo el que cabecea al de al lado mío; espero que se la aguante porque hoy estoy tolerando a este y le pude meter un derechazo la primera vez que me cabeceó el hombro…

Ni modo, toca no dormir. Cuando se despierte el cabrón, lo voy a mirar bien duro como si le fuera a pegar. Cuidao´ y lo amago, ja ja, ¡GUÁCALA! Si hasta se está babeando, no controla su cuello ni su boca, ahora mismo pueden quitarle hasta el suéter y ni cuenta se daría, debe estar soñando que va en un bus con aire acondicionado y con puestos ergonómicos, así como los que fue a ver Papadimitri en Bogotá. Ja ja ja, pobre tío, si supiera que todo el mundo se está burlando de él.

¡PRAF! ¡PRAF! ¡PRAF! (los pasajeros del bus cierran las ventanas)

¡CARAJO! Lo que faltaba, comenzó el diluvio.

13.10.10

Mejor hacerse el idiota

Pay attention please! de Irish Night. En español: Preste atención por favor

-¡Preste atención!
Toda la vida nos han dicho eso. Muchos relacionan la frase con un simple llamado de atención, otros se atemorizan con el hecho de escucharla, pues le trae remembranzas de los años escolares en el que el sometimiento a una regla absurda era ley… Lo cierto es que la ley absurda sigue siendo ley y ya el llamado de atención no es un ¡preste atención!, sino la amenaza de ir a la cárcel.

-¡Preste atención!, oiga

El profesor frustrado lo repitió varias veces y como Jorgito parecía no escuchar el llamado, fue golpeó salvajemente con un metro.

Después de todo la frase no fue inocua nunca y venia acompañada de algunos golpes que garantizaban su aprendizaje.

¡Preste atención! Es una frase que implica jerarquía, es un mandato que si bien no puede calificarse como ofensivo – algo así como ¡cállate la boca! –, si resulta molesto que te lo digan, porque aprendiste a odiar esa frase de niño, añejaste el odio y la rabia contra esa frase en tu juventud dentro del barril de la rebeldía y ahora, ahora de adulto no tienes más remedio que prestar atención y dizque molestarte cuando te piden que lo hagas aunque ya no son tus padres los que te lo piden, pues saben que pondrás sordos los oídos ante la sabiduría de su vejez ni te lo dice tu profesor frustrado de la escuela, pues está encargado de arruinarle la vida a alguna otra muchacha, se jubiló o en el mejor de los casos murió de cólera.

Ahora es el gobierno quien reclama tu atención con todo y amenazas -¡Paga tus impuestos o…!, las empresas – de maneras más sutiles – y con ayuda de la televisión ya no piden tu atención sino que la roban -¡Gran baratillo de verano! y algunas modelos con cara sexual, -¡La cerveza más refrescante! Y algunas modelos con cara sexual. Y tu jefe, un gordo ebrio y libidinoso pide que le prestes atención mientras ojea la cara sexual de las modelos en la tv.

12.10.10

La nueva imagen


Todo cambia y nosotros ya necesitábamos cambiar. Por lo menos nuestra imagen, pues nos estábamos quedando pequeños y quedarse pequeños en internet es no existir.

Ampliamos nuestros espacios para hacer más agradable la lectura, las letras un poco más grandes para que nadie se quede ciego mientras intenta leer algún párrafo y los gadgets ahora son más anchos para hacer más fácil la interacción en cada visita.

No sólo nos pusimos más grandes. También añadimos colores más suaves en los fondos y más oscuros en las letras para garantizar los contrastes.

Teniendo en cuenta que las redes sociales han revolucionado el mercado del internet, hemos hecho algunas adquisiciones que facilitan la interacción de Mediocerrado con estas. La primera, es una herramienta que se encuentra al final de cada entrada que te permitirá compartir el artículo con paginas como Facebook, Twitter o por el Gmail, y la segunda un widget de Networked blogs que te permitirá seguir Mediocerrado desde facebook, mucho más directamente que antes.

Lo que no podemos cambiar es el contenido del blog, que en esencia es la razón por la cual decidimos hacerlo. Un espacio abierto a las opiniones, que ve la realidad social como algo complejo y completo sin aislar fenómenos, idea que por sí misma es un rompimiento con la tradición, con aquellos medios de comunicación masiva que olvidan que la violencia que transmiten es al fin y al cabo violencia.

Esperamos que te guste, y como siempre, estamos abiertos a críticas, ya que las mismas nos ayudan a mejorar en cuanto a forma y fondo a Mediocerrado.

2.10.10

El arte de pavonear*

(La imagen se pone más bonita si le das doble click)
Los pavos pueden estar pavoneando sin que aquello tenga visos de ostentaciones vanas.

Todo aquel ritual de cortejo, la elegante altanería en cada movimiento, las cabezas erguidas como próceres en los bustos, un paso, dos, un paso, dos, precisión exacta, cada paso, paso a paso, patas en sincronía caen al suelo, polvoriento, lleno de limo y hojas, plumas ¡Frush! levantadas desafiando al viento, señalando al cielo, los pescuezos en tensión, las cabezas erguidísimas…

Algunos pavonean aunque no son pavos, sino fantoches naturales. Su vana ostentación causa vergüenza ajena y una sensación parecida al asco.

Llenos de un motón de prendas compradas en una tienda de diseñador, incluso algunas son otro regalo barato. La gallardía de aquellos fantoches, fue adquirida en una escuela de mala muerte, donde el maestro es francés – se emborracha, una, dos, cinco veces, diario –, o quién carajos sabe qué adulador les dijo que tenían algún talento del que pueden hacer gala; eso sí, tienen un bello plumaje atravesado en el cerebro.

Los fantoches naturales suelen estar tres, quizá siete pasos adelante. Esto lo hacen para girar su cabeza hacia la derecha, mirar por encima del hombro y percatarse – disimuladamente – de que nadie les está observando.**

Como los pavos y los bustos, los fantoches mantienen siempre las cabezas erguidas, lo que indica que están perennemente orgullosos de su farsa.***
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* Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, pavonear es hacer vana ostentación de la gallardía o de otras prendas.

**Sólo un fantoche observa a otro fantoche.

***El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, no se equivoca y es que aquello de pavonear no aplica para los pavos, sino para las personas.