23.11.10

Sobre la existencia (un cuento no precisamente existencial)

Este cuento no se realiza en este lugar.

Bibliografía: Leí la frase  la existencia en el estado del Facebook de Valentina. 

Saber que existes es que el sol te empiece a pegar en la cara impertinentemente y después de un rato, cuando se van haciendo las quemaduras en los cachetes, te auxilias en la silla de un limpiabotas, pero si la silla del limpiabotas no tiene techo seguirás quemándote en los cachetes y eso es no tener ganas de seguir existiendo.

Como no había silla de limpiabotas te vas a disfrutar un raspao en la Cinco de Mayo con el ruido de los diablo rojos cortando de Calidonia hacia San Miguel –como quien va para Albrook– y un man que está vendiendo cd´s de vallenato, al lado tuyo, te está hostigando para que le compres un cd de mp3 con toda la discografía de Aventura, pensando que lo único por lo que comprarías el cd es por la caratula que trae una linda mujer en bikini que no tiene nada que ver con Aventura ni con el peri-piri-turi de la guitarrita en las canciones, le dices ¡no! unas tres veces cada vez menos amablemente, pero el insiste en bajarte el precio hasta que el cd pasó de 5 dolas a un dola, lo piensas, pero recuerdas que esa música (si acaso así pudiera llamarse) es muy mala y que luego puedes meterte en un intenet café de a peso la hora para ver fotos de mujeres en bikini, ¡NO! por IV vez.

Él se aleja mirándote con cizaña y un vocabulario soez entre los labios, palabras que no escuchas pero que no es necesario saber leer labios para saber que está tratando de decir que no sabes de música y que eres algo así como un idiota musical y además un hijo de la gran maceta. Luego, así como por arte de las quemaduras del sol, detrás del puesto de venta de celulares en el que te guareciste a comerte el raspao  se te aparece una viejita chiquitita (de tamaño, porque podría tener 93 años) para preguntarte si el raspao está bueno y tu te preguntas para tus adentros si algún día serás como ella. 

1 comentario:

  1. Me alegra que mi crisis existencial esta vez inspiró algo divertido.

    Valentina.

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Favor combatir la idea y no al mensajero, gracias!