20.12.10

Democracia y cosas por el estilo*

Era un secreto…  A voces, en los edificios mohosos de los poderes del Estado, todos los funcionarios –y  también las funcionarias– de la alta jerarquía lo comentaban como si fuera un  hecho, como si la decisión que habían tomado el tiranillo con sus adláteres tras la comodidad de las puertas de roble o caoba bien barnizadas de las oficinas frías y lujosas hasta la jactancia, ya estuviera aprobada por el pueblo allá en el arrabal o en los buses coloridos o en los puestos burocráticos en los que si hay que trabajar. 
En la barbería, donde cobraban tres dola´ por corte también hablaban de lo mismo que hablaba el practicante a tirano con su comitiva, y los viejos que esperaban la afeitada se reían burlonamente aunque había otros molestos y las voces que la democracia del recinto permitía: “¡Carajo! Esa elección va a costar millones y lo más triste es que la hacen con nuestra plata”, “Va pasar lo mismo que en el 98”, “Le van a llenar las urnas de puro NO”.
Luego, los voceros  escandalosos, esos que siempre dicen cosas necias y que nadie les presta atención, salieron en los medios anunciando el proyecto de ley y además, haciendo gala de su necedad argumentan mil y una razones: “Acabar con la pobreza en el país”, “Llevar a Panamá al primer mundo”, “Si el diputado puede reelegirse ¿Por qué no el presidente?”, “Darle continuidad a los proyectos –aunque nisiquiera los hubieran   comenzado– de  gobierno”, Y un largo inventario de frases memorizadas que casi nunca terminaban en acción.
Como a las 6:00 p.m., cuando empezaron las noticias, no todo el mundo había llegado a su casa por el tranque de diciembre, uno que otro ciudadano se indignaba al ver el rostro patético del vocero escandaloso, a la sazón, esas sandeces que decía sobre la necesidad de la reelección del excelentísimo tirano. “La única necesidad que hay es que empiecen a respetarnos y eso no lo han entendido”, Dijo algún televidente, dejó al vocero hablando solito y se fue al baño.
Pero en las mismas noticias de las seis, salió hablando otro oportunista, de esos que no tienen ninguna credibilidad pero si un alto cargo, diciendo “Que nadie de su partido había aprobado la idea de la reelección”, “Que era precipitado hacer cualquier tipo de aseveraciones acerca del tema”, “Que en tal caso de que… No se apoyaría el proyecto”, Otro discurso pre-aprendido que casi ningún televidente se creyó.
Con todo aquello, empezó algo así como un “periodo democrático”, salieron doscientos cincuenta y siete voceros como el vocero del rostro patético, con otros rostros más o menos patéticos, hablando acerca de la democracia: “Qué es la democracia, sino elegir a las autoridades”, “Todo dentro de la democracia es valido”, Claro, el pueblo tiene derecho a escoger a sus tiranillos si lo desea, incluso reelegir a los tiranillos y eso está dentro de la democracia.
¡Y dale con la democracia! Volvía la campaña política, pero no era ahora en los cuatro años de reglamentaria charla sobre la democracia, el tiempo se había acortado por la mitad, ahora en dos años volvía a hablarse de democracia, del derecho de escoger, se hablaba de nuevo de los planes de desarrollo para el país, de promesas que otros habían roto, de promesas que se iban a hacer realidad, de proyectos, de metros, de canastas básicas más baratas, como una epifanía, un deja vu, una burbuja llena de humo de opio, una reelección.
Ese bello discurso cautivó a algunos, aquellos que creían que ir a una urna era, por si misma, la democracia, a esos que les gustaba que todo se decidiera por ellos, “La autoridad es una representación de Dios”, Y que sin cuestionamientos aceptaban que masacraran a la gente en Bocas cuando pelean por sus derechos, aquellos que se resignaban cuando leían en el periódico sobre otro escándalo de corrupción, esos que no les importaba que el país se convirtiera en una guarida de criminales previo asilo político, ellos y sólo ellos estaban dispuestos a aceptar que la democracia siguiera siendo dirigida por un tiranillo junto a sus voceros patéticos y rastreros.
Los otros, empezaron a protestar para que NO se gastara plata en aquella otra farsa, ese garabato de democracia.         

*Publicado en el diario La Estrella de Panamá, 20 de diciembre 2010. Agradecimiento especial a la Licenciada Doris Hubbard que nos publica nuestros artículos aunque parezcan cuentos. 

1 comentario:

  1. TOdas esas promesas me recuerdan un pedacito de novela que leí hace rato, dice más o menos así:

    "JOsé Arcadio BUendía cortejó a Ùrsula durante varias semanas para que le permitiera desenterrar sus monedas coloniales y aumentarlas tantas veces como era posible. Ùrsula cediò como ocurrìa siempre ante la inquebrantable obstinación de su marido con la Alquimia. Entonces, José Arcadio Buendía echó 30 doblones en una cazuela y los fundiò con raspadura de cobre, oropimente, azufre y plomo. Puso a hervir todo a fuego vivo en un caldero de aceite de ricino hasta obtener un jarabe espeso y pestilente ... En azarosos y desesperados procesos de destilaciòn, fundida con los 7 metales planetarios, trabajaba con el mercurio hermético y el vitriolo de Chipre, y vuelta a cocer en manteca de cerdo a falta de aceite de rábano, la preciosa herencia de Ùrsula quedò reducida a un chicharròn carbonizado que no pudo despegarse del caldero.

    Así mismito va a quedar Panamá.

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