30.3.11

Hay que hablar de sexo

A Valentina, victima del sistema

     Recuerdo que cuando era zambito y estaba en 5to grado de escuela primaria tenía como 11 años–,  una vez llegó una gente de la Caja de Seguro Social a la escuela y todos en el salón los recibimos muy contentos porque nos habían dicho que nos iban a hablar de sexo.

     Ya a esa edad las hormonas empiezan a hacer ebullición y todo lo que suene a sexo es como un gran tabú escondido entre los gagueos de los padres al preguntarles del tema, las revistas porno y las conversaciones de compañeros y amigos, algunos más experimentados que otros en la materia.

     En el salón se quedó una muchacha de blanco que recuerdo, era muy guapa y no solo yo me sonroje al imaginar que ella era quien nos iba a introducir por aquellos caminos inhóspitos de la enseñanza sexual.

     La desilusión fue gigantesca, a tal punto que todavía hoy recuerdo sus palabras: –Vengan las niñas. Los varones recibirán su clase mañana, pues el doctor está incapacitado… (Ese mañana nunca llegó, nunca nos dieron charla de educación sexual, nunca vino ningún doctor de ningún lado)

     Al no poder contener la curiosidad, pregunté a una compañera sobre qué era lo que habían hablado del otro lado las niñas. Ella me dijo que eran puras cosas que ya le había explicado su mamá, que la pubertad, que la menarquía, que los periodos y la menstruación, prometían volver por más, promesas…

     Siguió la vida, conocí gente que tuvieron sexo a los 12, iban a chupatas y tenían sexo, supe de gente que tuvo hijos a los 15, fui a chupatas, tuve sexo, escuché historias de conocidas a las que violaron bajo los efectos de algún anestésico, conocí gente que se rumoraba que tenían SIDA, escuche de muchachas que no pasaban de los 16 con 1, 2, 5 abortos provocados, gente que tuvo hijos a los 17, gente discriminada por sus preferencias sexuales… En fin.

      Dicen que el “hubiera” no existe y sería tonto lamentarse ahora con tantas cosas que han pasado, aunque siempre me pregunto qué “hubiera” pasado si en la escuela nos “hubieran” hablado de sexo sin tapujos ni awebasones.

      En una sociedad ultraconservadora, donde la Iglesia Católica o cualquier secta de más de cinco personas tiene más influencia que la comunidad entera, los condones son vendidos como artículos de lujo, las inyecciones anticonceptivas tienen precios increíblemente exorbitantes y los papás te hablan de sexo con la cabeza gacha y bajiiito, como quien no quiere la vaina; sin embargo, cuando vienen las barrigas todo el mundo las señala, les niegan la educación a las jóvenes embarazadas –mandándolas para su casa porque “son un mal ejemplo”–, en el más patético de los casos a los hijos “medios bajitos de sal” los llevan a un prostíbulo para “curarles la cuecura” como si la homosexualidad fuera una enfermedad. La hipocresía pulula por estos lados mientras nos sumimos en una ignorancia sexual penosa.

     Estaba leyendo que en los dos últimos años, Panamá a desarrollado cero % la educación sexual (véase Panamá aún debe la tarea) con todo y eso criticamos a la juventud por ser unos “desaforados sexuales” –¿Niñas preñadas a los 10 años? En nuestros tiempos no se daban esas cosas. Suelo escuchar a cada rato.

      Hay que empezar a hablarle de sexo a las muchachas y muchachos antes de los embarazos, como hay que empezar a crear políticas de estado en educación sexual antes de que se nos venga encima una explosión demográfica. Enséñele a usar el condón a su hijo y dígale a su hija que se rehúse a tener sexo si él no se lo pone, dígale que un orgasmo mientras se hace el amor (o se tiene sexo) es una de las sensaciones más sublimes que existen, que es tan sublime que no se necesitan tragos ni drogas para disfrutarlo, pero que como todo en la vida los orgasmos pueden traer consecuencias de las cuales hay que protegerse.

     A los diputados que responden a los intereses de los lobbys de esas sectas les digo que no estamos en el Medievo, que es difícil encontrar un cinturón de castidad en las farmacias y que es imposible pensar en la abstinencia cuando las hormonas hacen su efecto ¿Acaso nunca fueron adolescentes?; con que le quiten los impuestos a los condones, con que se les pueda hablar a los estudiantes de sexo en la escuela es un buen comienzo.

     En las escuelas todavía hay chicos esperando su charla de educación sexual, ojalá no se queden esperándola.

4 comentarios:

  1. bueno. valioso. interesante. necesario

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  2. Estimado Joao:

    A pesar que mi comentario no es en torno al artículo queria aprovechar el espacio para compartir estas palabras contigo. De todas las sustentaciones en las cuales he asistido, la del compañero y amigo Joao ha sido una de las mejores en cuanto a presentación, contenido y dominio del tema. Un tema como la Desobediencia Civil poco tratado y abordado en nuestro país a nivel académico, político, ideológico y organizativo y en las actuales circunstancias que vive el país, es un gran aporte por parte de Joao a la bibliografía nacional, la investigación en el área de las ciencias sociales, políticas y del derecho y para la teoría y praxis del movimiento social, popular y civil panameño. ¡Muchas Felicidades! Éxitos en la vida profesional y laboral. Un Saludo y Abrazo Fraterno.

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  3. Grande Samuel!

    Muchas gracias por haber asistido a la sustentación mi hermano. Uno se siente más seguro en ese tipo de eventos cuando los amigos están cerca, y la verdad es que tu presencia y la de tantos otros amigos, familiares y compañeros fue esencial.

    Queda pendiente la celebración y espero que estés también allí (despúes de un buen trabajo un par de cervezas no caen mal)
    Muchas gracias también por el libro, le voy a dar lectura.

    Saludos y nuevamente gracias!

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  4. Yo soy de esas mujeres que piensa que mientras mas claro mejor, siento que no pertenezco a esta sociedad, porque es demasiado hipocrita, todo es un tabu, pero cuando se cierran las puertas, todos hacen de todo. No puedo comprender como en estos tiempos hay ninos que aun obtienen la informacion de "sus amiguitos" o de la gran amiga, la television. El negar el conocimiento sexual, deberia ser un delito, y no creo estar exagerando. Y aquellos que no den la informacion por temor a que los jovenes sepan de mas, pues igual lo haran, es una cuestion natural de la vida.

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Favor combatir la idea y no al mensajero, gracias!