4.7.11

¡Prohibido olvidar!

Foto del Diario La Estrella de Panamá: http://www.laestrella.com.pa/mensual/2010/07/11/contenido/256839.asp
Cualquiera pensaría que vamos a hablar de la invasión a Panamá. Después de todo, 4 de julio no es una mala  fecha para recordar el concepto de “Causa Justa” que tiene el gobierno de Estados Unidos, teniendo en cuenta que según la declaración de independencia, la justicia es uno de los pilares ideológicos del pueblo americano. Ese tipo de agresiones siempre hay que recordarlas y cualquier fecha del año es buena para hablar de ellas. Pero hay otras agresiones. Aquellas que vienen del paisano, si es que puede llamarse paisano a un agresor. Una puñalada bien calculada y dada  fríamente para infundir terror. Terrorismo de estado.
Hace un año atrás en la asamblea (siempre en la asamblea… los padres la patria) se aprobaba la ley 30, mejor conocida como ley chorizo, que hacia reformas a normas jurídicas tan disimiles como la ley de la Policía Nacional, a las normas de aviación comercial, al código penal, al código de trabajo (específicamente las normas sobre sindicalismo), entre otras.
Esta ley gozaba de la desaprobación de casi toda la población panameña. Pero para el gobierno representaba un paso más en su cruzada post-neoliberalista. Se pretendía con ella ir moldeando las condiciones legales para la opresión, legalizar aún más la represión policial, desarticular sindicatos, poner a cargo del órgano ejecutivo los procedimientos de los estudios de impacto ambiental. En fin, la real corona de Panamá se adjudicaba otra patente de corso y otorgaba a otros corsarios otras más.
Las protestas no se hicieron esperar. Hubo movilizaciones en todo el país. Hubo una masacre en Bocas del Toro y como en todo hecho histórico, hay muchas versiones de ella. El gobierno habla de dos muertos, pero organizaciones como Human Rights Everywhere aseguran que hubo dos más. Se dice que niños murieron al aspirar los gases lacrimógenos que las unidades del “orden público” usaron en las protestas y el gobierno hace silencio sobre este dato. El gobierno se cuida mucho de no dar cifras exactas de heridos. No se ha dicho tampoco cuántas personas perdieron la vista luchando contra la ley 30 en Bocas del Toro. Se hablaba de cientos de personas con daños irreversibles en sus ojos, cuestión que es difícil asegurar. Recordemos que el gobierno envió a estas personas a diferentes hospitales en diferentes partes de la geografía nacional a fin de que  se hiciera complejo poder contabilizar con certeza.
Igualmente, estamos hablando de vidas humanas y hablar de números fríos es solo para tener una referencia. Lo relevante es no olvidarnos de aquella masacre de hace un año atrás. Paradójicamente el gobierno celebraba en ese momento con bombos y platillos su primer año de gobierno, como celebra ahora su segundo año de gobierno con una asamblea (siempre la asamblea… los padres de la patria) rebosante en porquería… Las burlas de Chello Gálvez no fueron contra Baldón, sino contra los electores, se burlaba de nuestra inteligencia y mientras tanto, como dice en La Crítica: “En los predios de la asamblea simpatizantes y adherentes del partido Cambio Democrático celebraban” pero esa es otra historia…
Veo con tristeza que nada haya cambiado mucho después de un año, Alma Cortés, por ejemplo, sigue tratándonos a todos de ignorantes con su programa brujo del primer empleo y tramitando tierras en el Ministerio de Trabajo, así como dijo que los indígenas que protestaban eran alcohólicos y brutos y que nisiquiera sabían lo que decía la ley 30 porque eran analfabetas. En la misma línea, Mulino sigue tratando a todos con su arrogancia y patanería.
Así como en la coyuntura de la ley 30, la ley 9 (modificaciones al código minero) generó el descontento de muchos sectores, y no solo ecologistas e indígenas como lo quiso hacer creer el gobierno. Con todo y eso se aprobó e igualmente tuvo que derogarse. Como lo dije en su momento, nos hemos dormido, el movimiento social se ha dormido en la lucha contra la minería y ha dejado a los indígenas prácticamente solos “conversando” con el gobierno y no se extrañen que de nuevo quieran destruir nuestras tierras por algunas onzas de oro. Por eso digo que está prohibido olvidar.
Está prohibido olvidar. En Panamá parece que tenemos memoria a corto plazo, que las cosas solo pasan y nos indignamos en el momento, ante la coyuntura. Dicen que un pueblo que no recuerda su historia, está condenado a repetirla y si la olvida, la repetirá mil veces. Escucho en los medios muchas cosas sobre la celebración del segundo año de gobierno, pero nada al respecto de lo que pasó hace un año atrás en Bocas del Toro. Esperar  los días 7,8 y 9 de julio para hacer reportajes sobre el hecho, es caer en mero coyunturalismo. Una vez más está prohibido olvidar.

6 comentarios:

  1. En el clavo... el problema es que tenemos tanto circo alrededor que olvidamos las cosas realmente importantes...
    vamos bien dicen...

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  2. Palabras de martinelli a la prensa en aquellos días: la ley va porque va.

    MUcho hp !

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  3. Nunca olvidar, para que nunca se vuelva a repetir.
    Saludos

    A.

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  4. Muchas gracias por sus comentarios!

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  5. Gracias por tu comentario en Contrapunto, siempre es bueno verte por allí. Saludos.

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  6. Muy interesante. Me gusta leer las cosas que pasan en tu país...
    Creeme que en México tambien parece que "tenemos memoria a corto plazo" muy parecidas situaciones se han dado por acá.

    Respecto al 4 de julio gringo, bah!

    saludos! :)

    saludos!

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