30.9.11

¿Qué pasó con la lucha anti-minería en Panamá?

Si quiere ver el video mejor, pausa al reproductor de música. 
Secundino Jaén del Frente Santeño Contra La Minería.

Atrás quedaron aquellos días de la lucha contra la minería. Por allá por febrero de este mismo año, el controvertido anteproyecto de ley para modificar el Código de Recursos Minerales generó movilizaciones en todo el país en repudio a la minería. Esta coyuntura además alentó interesantes debates entre la ciudadanía, no sólo sobre la desaprobación o apoyo al ante proyecto per se, sino sobre si Panamá debería ser declarado territorio libre de minería. 

En mi humilde opinión así debería ser, primero porque este tipo de actividad implica el uso de grandes extensiones de tierra que se necesitan para que la gente viva y para resolver otras cosas que se nos están convirtiendo en un problema (lastimosamente) en un país tan chico, por ejemplo la seguridad alimentaria de la población. Se puede sembrar y comer, pero un pedazo de oro no se lo come nadie. Segundo, porque aquí no necesitamos de ese tipo de actividad para el crecimiento económico. En todo caso, este tipo de actividad afectaría otros sectores emergentes de la economía panameña como es el ecoturismo.
 Ciertamente se logró un objetivo con toda esa lucha como lo fue la derogación de la ley 8 que modificaba el Código de Recursos mineros. Además se coordinó la creación una mesa de discusión entre sectores interesados (sobre todo indígenas) y gobierno sobre las políticas de recursos mineros que debe tener el país, pero como muchas otras cosas, nos quedamos a medias. 

Al final muchos (dentro de los que me incluyo) están totalmente desinformados de lo que se definió en aquella mesa de discusión, “el movimiento social” y los “partidos políticos de oposición” como PRD y el PP que en su momento apoyaron las movilizaciones (con intenciones claramente politiqueras) dejaron abandonados a los indígenas en las negociaciones y si no lo hicieron, entonces han sido pésimos comunicadores de lo que han hecho allí.
En su momento señalé que mucha gente se movilizó por mero coyunturalismo, que participaban en las protestas porque les parecía chic o algo por el estilo, o porque simplemente se dejaron llevar por los “líderes” del “movimiento social”. Estos señalamientos, quizá un tanto ácidos, me hicieron acreedor a muchas críticas, tanto constructivas como destructivas sobre el fondo y la forma de la idea. Pues bien, hasta el momento no me parece haberme equivocado, pero eso no me llena de regocijo porque de lo que estamos hablando es del futuro de Panamá.
Esta vez se me ocurre hablar nuevamente del tema de la minería, primero, por el hecho de que veo a la ciudadanía muy callada en lo tocante al tema, lo que es preocupante porque demuestra que hay poco o cero debate, sin debate no hay comunicación y sin comunicación no hay organización. En segundo lugar, desde hace algún tiempo atrás vengo observando la inversión publicitaria que está haciendo Minera Panamá.
Tienen propaganda en programas que hay que aceptar que generan opinión (nótese que no he hablado sobre la calidad de esta opinión) como Lo Mejor del Boxeo o Cara a Cara. Me llamó la atención por ejemplo, que esta semana que pasó estaba el petímetre mentiroso aspirante a presidente de Juan Carlos Navarro hablando en Cara a Cara. Según Dorcas de la Rosa “haciendo su gran aparición en los medios después de seis meses de ausencia”, ¿Paradójico no? Juan Carlos Navarro se declara ambientalista y contraminería, pero acepta aparecer en un programa cuyo patrocinador principal es Minera Panamá; considero que aquello es políticamente incorrecto y moralmente también, pero bueno, el que es mentiroso una vez es mentiroso siempre.
Quien me diga que no hay que preocuparse de esto, yo le diría que no subestime el poder de los medios. Gobbels decía que una mentira mil veces dicha se transforma en verdad y si la gente le da cierta seriedad a ciertos programas de televisión (aunque no la merezcan) irán aceptando lo que allí se dice, la gente se creerá aquello de que la minería es buena y que aporta al desarrollo del país y que no destruye los suelos y que es una oportunidad laboral para miles de personas, entre otras tantas mentiras o verdades a medias que al final destruirán nuestra biodiversidad y más importante, a las comunidades que viven en ella.
 Si seguimos dormidos o perplejos frente a la tele sin hacer un trabajo de comunicación sobre todo esto terminarán por vendernos el cianuro para que nos lo comamos por voluntad propia.  

1 comentario:

  1. Talvez la gente a dejado ese tema atrás porque se han dado cuenta que no existe el daño que tanto predecían los ambientalistas extremistas. Calvez la gente se ha dado cuenta que si hay beneficios para los vecinos y residentes y que con ese trabajo que no le daban los están llevando el pan a su casa. Definitivamente existe impacto en el medio ambiente, pero también existe la forma de mitigarlo. Sembrar una hectárea de arroz también trae efectos en el suelo y deforestación y por eso no podemos oponernos a eso. En definitiva ya los ambientalistas tuvieron su turno pero la realidad les ha ganado. CONCLUYENDO, LA MINERIA NO ES TAN MALA COMO NOS DECIAN, ahora tengo trabajo y recibo 525.00 todos los meses y mis 3 hijos comen seguro. Amen....

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