30.11.11

Hombres miserables

Pedro es el tipo de personajes cuya presencia es indeseada desde Alaska hasta la Tierra del Fuego pero que desgraciadamente siempre caen por aquí. Me da miedo que al maldito pipón se le reviente la camisa de tan apretada y vieja y que el botón se me vaya a encajar en el ojo y me lo saque, por eso y por las desagradables muecas de su rostro al hablar evito mirarlo. Llegó, esta vez junto a otro idiota, un tinterillo con ínfulas de Don Juan que cada vez que viene, aprovecha para contar a quien esté en la tienda (incluyéndome) sus experiencias sexuales –y hay que quedarse callado por todo aquello de que el cliente tiene la razón– pero ni el traje negro le oculta las obesidades de su deforme humanidad, de hecho parece un hibrido entre un oso, dos pingüinos y pegajoso el de los casa-fantasmas. Entonces llega una mujer, una mujer bonita y voluptuosa y a Pedro se le transfigura el rostro, sus ojos se fijan en los senos de la mujer y van como caminándole la silueta para terminar encajándose en las nalgas, la baba se le quiere salir como en las de las fauces de un perro sediento, al otro también, siguen los pares de ojos marchitos viéndola hasta que la mujer deja que la puerta se termine de cerrar a sus espaldas.

- Qué mujer más buena, para cogerla y ponerla a que te la chupe.

- Yo la conozco, esa anduvo con Cesar.

- ¿Con Cesar?, qué hijue`puta con suerte.

- Oye, pero si esa es una perra, tú que trabajas aquí deberías habértela culiado hace tiempo.

- Una vez la invité a un café y me dijo que no salía con funcionarios, casi la escupo a la muy perra.

- Ya te he dicho que esto no es para ti Pedro, deberías volver a la universidad y graduarte y ya verás cómo te busca solita.

- A mí no me importa esa perra, mejores culos me he cogido ya.

- Jajaja, eres un pillo.

24.11.11

Descanso esteril


It´s too much confusion dice Hendrix y atrás suena el abanico, sus vueltas. Allá, lejos la ambulancia,  quizá ya esté muerto el tipo porque la cuestión se escucha urgente. Y hurgo, hurgo en el ombligo, en la nariz así como niño curioso a punto de electrocutarse porque hurga el tomacorriente con un alambrillo de cobre, no es tan peligroso. Sí. Asqueroso. Todo se revuelve, mi cabello desgreñado con mis manos embadurnadas de moco, el abanico el viento, niño-alambre-toma-corriente, en la ambulancia el tipo, it´s too much confusion que podría ser Dylan, pero esta vez Hendrix.
Y es este aire malsano, esta frecuencia en la que estoy ausente, esta sucesión de repeticiones, sedentarismo hasta la asfixia, me revuelvo entre el poco espacio, en esta silla que sabe mis formas y posturas, en estas ganas de escape, en este amarre temporal extendido.
Sólo esto puedo hacer mientras, payasadas, viajar mentalmente y sobre el aire hasta ese punto equidistante entre la ambulancia (que ya debe ir llegando a algún lado) y yo, o ese absurdo de aparecer en mis imaginaciones viendo al niño pegado al toma, meterle una patada para que se zafe de su dolor pero nunca halarlo por las patas –hasta  ese punto no me comprometo–, transportarme al Woodstock ´69 para ver al Hendrix live o colgarme del aspa del abanico, comprobar si son fuertes o si estoy muy gordo, darme de vueltas hasta las nauseas como en las cómicas o caerme de culo al mosaico frio con un pedazo de aluminio entre las manos. Me revuelvo por dentro (al menos eso intento) revuelvo la mente y escribo para no morirme en este estanco.

20.11.11

Agua que te me vas de las manos

Foto de http://www.prensa.com/

No sé si se acuerdan que el año pasado más o menos para esta época se nos vino encima “la crisis del agua” que estuvimos un montón de días sin poder bañarnos, comprando agua embotellada, que había gente que hasta tiró la mano por un cubo de agua, y que el Presidente mandó a la gente a “encomendarse a Dios” para que no faltara el agua en los hogares panameños … Aquel que dijo alguna vez que la historia suele comportarse como un espiral parece haberlo hecho pensando en Panamá. Lenin dijo que si un pueblo no conocía su historia, estaría condenado a repetirla, y parece que nosotros no conocemos mucho nuestra historia, más bien parece que no nos gusta conocerla, ni  recordar el pasado colectivo, mucho menos en los hechos más recientes… Siendo así, seguiremos pasando por las mismas vicisitudes como un deja vú terco.
¿Cuál fue la causa alegada por las autoridades para dejarnos sin agua por más de un mes el año pasado?... No me extrañaría que no pudieras contestarme, pero eso es un tanto difícil de recordar teniendo en cuenta que dieron tantas explicaciones que se hace casi imposible acordarse aunque sea de una. De las que yo puedo recordar estaban los siempre "usuales" problemas técnicos, piezas dañadas, el desgaste por el uso excesivo de la tubería madre, la falta de mantenimiento, dijeron que las potabilizadoras ya no estaban produciendo agua suficiente para cubrir la demanda de la ciudad (algo que en realidad nunca ha podido cubrirse y es que hay partes de la ciudad de Panamá en donde el agua si llega una vez a la semana, es todo un milagro) pero al final dijeron que no había  agua porque las lluvias habían dañado el sistema de distribución de agua potable. ¿Lo clásico no? Echar la culpa a cualquier factor externo, menos reconocer la ineptitud de las autoridades o peor, ocultar los verdaderos planes que hay para la institución.
Ya hace tiempo no me gusta mucho estar pensando en teorías de conspiración o comunistadas de ese tipo, pero algo me dice que quieren privatizar el IDAAN y que estas “crisis” son una forma de que la gente simplemente termine por pedir una “modernización” del servicio. Digo “modernización” porque es la palabrita que he venido escuchando desde hace tiempo por parte de autoridades como el Ministro del Canal (puede decirme alguien qué carajos tiene que ver él con el IDAAN) o del propio Presidente e incluso en su momento adelantaron “que si los panameños queremos agua de calidad, tendremos que pagar el precio de eso”… ¿Se repetirá la historia de la energía eléctrica, con sus privatizaciones, altos costos y un servicio que no ha mejorado mucho desde entonces?

13.11.11

Fucsia (No. 97)


Acidez mental, como un árbol creciendo hasta el subsuelo y se va haciendo otoño y las hojas resecas, gris-chocolatosas, caídas, se precipitan, bajan entre las piedras, arena, tierra, placas tectónicas y se vuelven nada dentro de la lava ardiente. Allá, más cerca de la superficie, están los laberintos propios, la guerra caliente, los mutilados, pero también las distracciones químicas, los caprichos, propios laberintos, ajenos de relevancia, tan triviales, hediondos a automóvil encerado o a teléfono inteligente, y si por si acaso pueden verse las rodillas desnudas, estarán visibles y frescos los registros de la genuflexión, manchas color cloaca.
Uno, uno. Uno que nunca puede ser más, uno que nunca deja de ser uno, uno que piensa, uno que come y un cigarro después. Uno más. Una remembranza de limones, las gotitas de sus jugos y el placer casi enfermizo en las papilas gustativas, suena Metástasis, bajo la casi estéril iluminación del rojo fosforescente, secuencia absurda de irreverencias, en todo caso las conspiraciones de la paranoia es sólo resabio. Uno.
Terremotos, y los arboles agitados dejan caer más hojas que se estrellan contra todo para en algún momento mutar en lúgubres sombras, también explotan dentro las neuronas, otra consecuencia.