20.12.11

Persecución


Suelo verte los domingos con la resaca acuchillándome la cabeza, desde adentro hacia afuera, parece que la sangre corre por los dos filos de la daga y aun así me sacudo el letargo y emprendo la persecución, ya ha pasado así  varias veces y siempre es infructuoso todo, pero me prometí aprovechar cada oportunidad que tengo, a ser perseverante. Te veo nuevamente caminando entre los matorrales arrebatados, la tierra está esponjosa y me voy hundiendo con cada pisada porque he llegado hasta los pantanos con estas ganas de tenerte quemándome las entrañas, y ahora lo que tengo es rabia porque cuando estoy saliendo del atasco ya te escapaste. Ciertamente te odio, porque te me pierdes en cada encuentro, te desvaneces como la neblina con la brisa, eres una especie de mito que mis ojos han visto pero que intocable eres. No pregunto a los otros por si acaso te vieron porque yo sé que simplemente no estás para ellos.
Te veo entre la gente, ellos no te ven, pero yo te veo y tú me ves fijo a los ojos, haces una mueca entre la burla y el desprecio, caminas en reversa cuatro o cinco pasos para seguir hipnotizándome con tus pupilas grises, luego te das vuelta y me dejas atrás, yo mirando tu espalda fuerte, te apresuras, yo te sigo en la carrera y seguiré siguiéndote en este juego absurdo de atraparte. No sé por qué obedezco a estos instintos demenciales de acudir tras tus huellas ¿Huellas? Me percato muy tarde que he dejado la ciudad buscándote, dejé al montón de gente atrás, me olvide del almuerzo y de todo vestigio de rutina para que tú nuevamente desaparezcas así sin más.
Te he visto en los sueños, es allí… Allí es donde más corro, sin inhibiciones, desnuda, mis senos al viento, mi sexo está húmedo y con unos libidos monumentales instalados por esos lares, corro entre laberintos, camino hasta el tambaleo sobre las piedras filosas a la otra orilla del rio, todo soleado está y tú ya te vas internando en un túnel delineado por el follaje, las flores se caen, los pájaros están cantando y danzando y me extraño tanto en ese instante porque ya no son de piedras ni de pantanos ni de tierras los caminos, es por el agua y sus corrientes por donde vas avanzando y esta vez no te me escaparas, me lo prometo y te lo prometo maldito desconocido, porque yo también voy dando zancadas sobre los rápidos del rio, ya verás cuando te atrape.

3 comentarios:

Favor combatir la idea y no al mensajero, gracias!