27.12.11

Sobre el maltrato a los niños


“Sigue preguntándome ahuevazones y te voy a reventar esta vaina en la cabeza”  decía  una tipa a toda boca mientras blandía una botella de plástico llena de agua sobre la cabeza de una niña. Era en la tardecita de estas de dizque verano, como no había lluvia y la gente tiene plata para gastarse en las fiestas de fin de año el almacén estaba lleno, era entonces de esperarse que todo el mundo girara el cuello para ver el penoso espectáculo, la tipa siguió gritando amenazas e improperios, la niña no tenía cara de sorpresa ni de enojo y después del segundo grito cada quién volvió la mirada a lo suyo… Más adelante, mientras esperaba el turno para pagar en la caja pude observar una situación similar, un niño golpeaba recurrentemente en las piernas al que parecía su papá  que cuando se cansó de aquello le dijo a buen volumen: “eres ´pelión´ y ´maliante´, ya quédate quieto o te voy a meter tu puñete”.  El niño no pasaba de los cinco años.
Si fuera que escenas como estás las viera de vez en cuando quizá no estuviera escribiendo esto. Digo, una situación como esta siempre preocupa pero para mí lo verdaderamente preocupante es la frecuencia con que las veo, en las oficinas públicas, en los restaurantes, en los parques, en cada lugar en que hay niños junto a adultos ”responsables”. No me preocupa esto en son de “pobrecitos los niños”, considero que no es bueno nunca sentir esa lástima estúpida por la victima porque lo único que hacemos es convertir en una especie de reality show estas situaciones tan serias, más bien me preocupa en el sentido que ese tipo de maltrato público contra los niños se hace cada vez más común en nuestra sociedad y pienso que si eso es lo que se ve en la calle ¿Cuánto podría pasar en casa?
Ningún niño pidió venir al mundo pero hay quienes insisten en traerlos sin tener la responsabilidad necesaria para criarlos y educarlos, motivo por el cual llenan ese vacío con amenazas, gritos y golpes. Cada quien tendrá su manera de criar a los niños, mis papás y los de mucha gente que conozco, nos dieron buenos correazos (la mayoría de las veces bien merecidos) en la comodidad y privacidad del hogar, pero de eso a ridiculizar al muchacho frente a la gente, de hablarle con palabras y frases ofensivas que le bajarían la autoestima hasta al más cuerdo hay demasiada diferencia; esta vez me atrevo a ser muy prejuicioso y decir que aquel padre o adulto (ir)responsable que se atreve a hacer eso, sin embargo no es capaz de dar un abrazo y/o un beso al niño ni para decirle buenas noches, pues en esos bochornosos acto públicos demuestra toda su incapacidad para amar.
Una de las primeras cosas que se aprenden en la escuela (y es de las pocas que sirven) es que la familia es el núcleo de la sociedad. Si este tipo de situaciones se vuelve una constante luego no nos quejemos de la sociedad violenta que estamos creando.

2 comentarios:

  1. Hace días que no pasaba por aquí a leer tus ideas y aunque el tema es triste, es bueno hablarlo y que meditemos sobre esto en nuestra sociedad. A veces nos olvidamos que estos niños muy pronto (más pronto de los que nos parece) van a ser adultos y en capacidad de aplicar en la sociedad lo que han aprendido de nosotros. Todos tenemos que esforzarnos en valorar a nuestros niños y en ser mejores adultos.

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  2. Muchas gracias Cloti. Tus palabras siempre son claridad!
    Saludos,
    Joao Q

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Favor combatir la idea y no al mensajero, gracias!