19.3.12

Contando el concierto de Gentleman

Fotos cortesía de  María Gina Cipponeri, encuentrala en twitter: @ginsfloyd
    Llegamos (mi hermano Joalex y yo) y ya estaba tocando Célula, me emocionó mucho ver al Mosh (amigo de la juventud) tocando a la batería. Ciertamente, el man es un mostro, así como toda la banda, en especial el trio de viento, todos se veían muy jóvenes pero lo hacían muy bien. Dicen que es su primer toque y la verdad que qué bien empezaron ¡Sigan así muchachos!. Luego de un rato salió pureza natural, con un show que desde el principio cautivó al público. Imagínese un sujeto disfrazado de astronauta en media  tarima y que de la nada saque una bandera de Panamá. Fue una excelente escena para alunizar.

     En cuanto a la Secta, siempre tengo mis reservas, creo que Cat Boy muchas veces no deja escuchar las canciones por estar gritándolas, sí, porque no las canta, las grita. Además de eso, a pesar de querer asemejarse a un “guía espiritual del reggae” con sus constantes comentarios “críticos”, me parece que a veces no es coherente con sus ideas. Ejemplo, en algún momento empezó a despotricar contra la discriminación, pero luego se refirió a los homosexuales de una manera muy despectiva. Dejemos hasta allí ese punto.

     Los ánimos se caldearon un poco porque desde muy temprano (más o menos desde las 5 de la tarde) la gente estaba esperando a Gentleman, ya estaban dando las 7 y media y no salía y la gente que empieza a gritar, y el Chiqui Dub y el Cat Boy que se ponían nerviosos con la exaltación del público, y el soundcheck alargándose, y la gente seguía gritando y tuvieron que salir Los Evolution para que el público se calmara y Tamika y Mamadee fueron tranquilizando lo ánimos con sus melodiosas voces, recibían la ovación de la fanaticada panameña.

    Luego, salió el Caballero y otra ovación se mezclaba con las notas musicales de la banda y su voz. Humos de todas las esencias y densidades bailando en el vaivén del viento, la gente alegre, qué desorden.

    En un momento Tamika y Mamadee cantaban solas y decidimos regalarles la bandera nacional que habíamos llevado. Un seguridad la pasó y las chicas la recibieron con sendas sonrisas hermosas en los rostros y abrieron el emblema patrio de canto a canto. Otra ovación.

    El concierto iba transcurriendo, la gente en su griterío de pura euforia, muchas chicas pegaditas a la baranda entre el público, los celulares captando en video lo que se pudiera o tomando alguna foto, el humo, la música, alegría. Gentleman interactuaba “We love you Pánama” “this is a beutiful country”, “put high yours hands”, en un momento se acercó al público y tomó un teléfono celular cualquiera y continuó la filmación que estaba haciendo el dueño, se acercó mucho más al público en el propio límite entre la tarima y el gentío.

    Cuando todo se apaga y llega la hora de pedir otra, el público directamente empezó a gritar: Dem gone, Dem Gone, Dem Gone, y los músicos salieron triunfales… Tocaron otras dos canciones nuevas porque según Gentleman quería ofrecer algo más actual. Luego empezaron a sonar las notas con el estilo oriental pero no vino específicamente Dem Gone. Imagínese a Gentleman haciendo un cover de Sizzla, Women I Need You. Así de bueno fue.

Por si fuera poco, luego de Dem Gone salieron nuevamente para ofrecer una buena ñapa al público.

    La verdad la energía y la buena vibra de todos los músicos es de admirar, fueron prácticamente dos horas de concierto con la misma estamina alta; dudo mucho que alguien que haya estado allí pueda tenerles algún reproche, todo lo contrario, hicieron su trabajo con una maestría inigualable.

Fallos en la organización del concierto:

- El desorden para entrar. A pesar de que se había dicho que las puertas del Plaza Figali abrirían desde la 1:00, solamente se dejó entrar a la gente como a eso de las 3:00. La fila era larguísima y no había control contra los colones.

- Exclusividad de la cerveza. Creo que al final el consumidor es quien tiene que elegir, aquello de hacer contratos de exclusividad en un tipo de eventos de ese tamaño causa descontento entre los consumidores. Además la Coors Light es una cerveza muy muy mala, como la mayoría de las cervezas gringas: simple y sin cuerpo. Ni siquiera vale lo que estaban cobrando, los exorbitantes 3.50. Definitivamente el ánimo de lucro estaba a la orden del día. Ojo con el desplazamiento del mercado de las cervezas nacionales como ya pasó en Puerto Rico.

- Los bailarines. Lo siento, pero creo que se equivocaron de evento. Quizá si hubiera sido Dadi Yanki o algún reguetonero el artista principal hubieran sido la sensación, pero sinceramente parecía como si se hubieran equivocado de lugar y de momento.

- A la salida. Para salir fue lo mismo que para entrar, toda una odisea porque solamente había una salida y para acabar, por un túnel totalmente oscuro, ¿Qué hubiera pasado en casos de emergencia?

Aciertos en la organización del concierto:

- Traer Gentleman. No hay duda que la botaron.

- Bajar los precios de los boletos. Los precios de las entradas estaban muy accesibles, aunque hay que decir que hace algunos días atrás, no lo estaba.

- La seguridad. Incluso Gentleman dijo “this is a nice security”.



1 comentario:

  1. Lo bueno, lo malo y lo feo. Pero al final, siempre se goza a lo 100% panameño. Excelente concierto junto a mi hermano del alma: Joao.
    Saludos!

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