31.3.13

La mentira y la mentirosa

Como dice aquella famosa canción de Niche,
quién no ha dicho una mentira por conservar un amor...


A veces es difícil saber hasta qué punto la verdad es verdad, en este mundo de relatividades nada podría ser totalmente verdadero o falso, eso lo diría yo y cualquiera porque todos alguna vez hemos mentido, sea para salvar el pellejo o por el simple hecho de ganar algo, intereses siempre van a haber, de eso ya hemos hablado conspiraciones y otras teorías, incluso al bromear mentimos muchas veces sin tener conciencia de ello y allí es donde radica lo importante, en saber hasta qué punto puede llegar nuestra mentira y las consecuencias naturales que traerá.  
La mentira (entonces) no puede estudiarse desde el simple enfoque de lo moralmente -o religiosamente- correcto porque la mentira es además una herramienta inmaterial muy útil de aquellas que usa gente de todos los niveles económicos y sociales como mecanismo de contingencia, también válida para obtener ventaja sobre los demás, porque toda mentira implica que quien la recibe como verdad tendrá una clara desventaja sobre el mentiroso.
El gran problema de la mentira o más bien el problema para el mentiroso, es que la vida real está llena de desequilibrios más o menos equitativos para cada parte que la vive, entonces es muy posible que cuando se diga una mentira alguien termine por desmentirla para emparejar las situaciones de desventaja, o puede ser que se pesque al mentiroso en su propia red develando la falacia entre sus palabras y sus actos en el mismo instante de la patraña, como diríamos popularmente: ¡Te agarramos infraganti güevona!.
Cuando una persona comienza a decir muchas mentiras es probable que su propia vida, consecuentemente, se vaya tornando un complejo y completo embuste, ocultando - por ejemplo - su precaria situación económica para entrar a determinado círculo social, ocultando su penosa realidad ante las personas cercanas, mintiéndole incluso a sus amigos y familiares sobre su estado de salud, delinquiendo si fuera necesario para mantener el status quo, que significaría en este caso mantener bajo un delgado velo su falsedad innata.
A veces lo realmente peligroso es no descubrir la mentira y al mentiroso a tiempo porque en la vida las cosas malas suelen ser progresivas y como todo trae sus consecuencias, puede que el mentiroso esté ocultando cosas con proporciones insostenibles y consecuencias perjudiciales no sólo para él, sino también para quienes le rodean, ¿Acaso no han escuchado aquello de tener guardado un muerto en el armario? Moraleja: Ponga en evidencia al mentiroso antes que sea demasiado tarde.  

1 comentario:

  1. Después de un viaje con morfeo me encuentro con este texto en donde la parte de la relatividad me hace recordar que finalmente en esta vida nada podría ser verdadero o falso porque para cada individuo lo verdadero es su verdadero y lo falso es su falso, sin embargo, en una sociedad se tiene que actuar de acuerdo a una ética para conservar el equilibrio.

    Ahora, será que el llamado mentiroso termine por creerse sus mentiras y creerlas que estás son verdaderas???

    Alfredo

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Favor combatir la idea y no al mensajero, gracias!