27.4.13

Festival Movimiento Hotspot, Porto Alegre

El Festival Movimiento Hotspot tiene una muestra multidisciplinaria de artes plásticas y audiovisuales, además de una serie de presentaciones musicales en Porto Alegre específicamente en  Usina  Gasômetro. A quien esté cerca le recomiendo acercarse, pero para aquellos que estén lejos les dejo algunas imágenes.









Fabio Vermelho, Belém, PA- Ilustrations from outer space



Clarice Gonçalves Lima, Prasilia, DF- A pintura como eterno retorno



Jean Matos, Brasilia, DF - WDMLTIA



Paulo Marcelo Ferreira de Rezende, Belo Horizonte, MG -  Caderninho vermelho 




Pedro Felipe, Contagem, MG - Ars moriendee




Rafael Nicolini, Rio de Janeiro, RJ - Posters




Libio Filho Matni Matos, Brasilia, DF - Retratos



Marcos Vinícius Da Silva Neves, Salvador, BA- Retratos intimos




Marcos Vinícius Da Silva Neves, Salvador, BA- Retratos intimos



Luisa Lauxn Dorr, Lajeado, RS - Decay



Felipe de Oliveira, Nova Lima, MG - Vanguardia antiga




Alexandre de Carvalho Mury, Rio de Janeiro, RJ - Autorretratos 



Rodrigo Cesar Cortez de Sena, Natal, RN - Identidade cultural



Rodrigo Cesar Cortez de Sena, Natal, RN - Identidade cultural



Rodrigo Cesar Cortez de Sena, Natal, RN - Identidade cultural





PD. Disculpen la baja calidad de las imágenes, pero por el momento, mi cámara fotográfica es el celular.

22.4.13

Los Cuarenta*


*Nota: Esta es una traducción propia al español del cuento Os Quarenta del  escritor brasileiro Luis Fernando Verissimo.
 ___
Un día usted recibe por correo la notificación de que fue elegido como uno de los Cuarenta. Sólo eso.  Usted es uno de los Cuarenta. No hay otras informaciones. ¿Cuarenta qué? La carta no dice.
Usted no tiene idea. Debe ser propaganda. Después, ciertamente, llegará un catálogo con ofertas para usted, un hombre de gustos refinados, un hombre que, al final, pertenece al exclusivo grupo de los Cuarenta, etc. Tal vez sea una colección de libros o una línea de accesorios de vestir, a precios especiales para cuarenta privilegiados como usted.  
Pero no. Durante mucho tiempo usted no recibe más nada. Hasta se olvida del asunto. Y un día recibe por correo una tarjeta de presentación muy elegante, con su nombre seguido de la frase “Uno de los Cuarenta” y en una esquina el número 26.
Como el primer sobre, este no tiene ni el nombre ni la dirección del remitente. Usted se da cuenta que tampoco hay sello de correo. El sobre fue entregado directamente en su puerta.
Usted queda intrigado. Pregunta a los amigos si saben algo sobre los Cuarenta.
-¿Cuarenta qué?
Usted no sabe. Solamente sabe que es uno de ellos. Nadie nunca oyó hablar de los Cuarenta. Nadie que usted conozca recibió algo parecido. Usted comienza a hacerse fantasías. Pertenece a una élite, aunque sin saber a cuál. ¿Y los otros del grupo? No importa. Usted es uno de los Cuarenta de alguna cosa de Brasil. ¿O será del mundo? Hay algo que lo distingue del resto de la humanidad. ¿Por qué? Usted no sabe. ¿Quién lo escogió? Tampoco sabe. Pero no deja de ser una buena sensación sentirse uno de los Cuarenta. No todo el mundo puede ser uno de los Cuarenta. Sólo cuarenta.
Usted comienza a usar la tarjeta de los Cuarenta en la cartera. Quién sabe. Algún día puede que sirva para algo.
-¿Sabes con quién estás hablando? Soy uno de los Cuarenta.
Pasan unos meses y llega otra carta. ¡Habrá una reunión de los Cuarenta! Tendrá que esperar informaciones sobre lugar, fecha, transporte, hospedaje…
Su curiosidad aumenta. Finalmente conocerá a la misteriosa hermandad a la cual pertenece. ¿Quiénes serán los otros 39?
Pero las informaciones no llegan. Llega, un día, un telegrama. También sin nombre o dirección del remitente. El telegrama dice:
“NO VA REUNIÓN CUARENTA PD ES TRAMPA”
Es una broma. Ahora usted sabe que es broma. Pero qué broma tan tonta, con telegramas, tarjetas de presentación…
Al día siguiente, suena el teléfono. Es de noche, usted solo en casa, y suena el teléfono. Usted contesta.
Una voz jadeante. La voz de un hombre agonizando.
-Huye…-Dice la voz, con mucho esfuerzo.
-¿Qué?
-¡Huye! Nos están eliminando, uno a uno…
-¿Qué-quiénes?
-No importa. ¡Huye mientras puedas!
-Pero…
-¡No pierdas tiempo! Ellos me golpearon. Estoy muriendo.
-¿Quién eres?
-El número 25.
Silencio. Después usted oye por el teléfono el ruido espumeante que hace la sangre subiendo por la garganta de alguien. Usted necesita saber algo. Usted grita:
-¿Quiénes somos?
Pero ahora el silencio del otro lado es completo.
Y entonces usted ve que están intentando forzar su puerta.

13.4.13

Viejas mamonsísimas


Yo no entendía bien cuando el mexicano me hablaba de las viejas mamonsísimas.  Para mí era algo totalmente nuevo a todo lo que había escuchado antes. “Las viejas mamonsísimas esto, las viejas mamonsísimas lo otro” decía, yo me fumaba un cigarrillo y ya no le pude seguir el hilo a la conversa, porque aquellas dos palabras juntas eran algo que escapaba completamente a mi entendimiento y luego (en efecto diferido) me cagué de la risa porque me imaginé a una vieja cualquiera, mamando. Fue extraño. Tragué mal el humo y me hizo toser, pero yo seguía imaginándome a la vieja mamando y luego ya no me gustó mucho porque si era una vieja, probablemente no tendría dientes y usaría una chapa.
Así pasaron los días. Varios. Pero las dos palabras se habían vuelvo una costra en el cerebro, como cuando una canción es mala pero pegajosa y uno la comienza a cantar bastantes veces, pero esto era más vergonzoso. Cuando me acordaba de viejas mamonsísimas la frase se transformaba en un eco dentro de mí: viejas mamonsísimas, viejas mamonsísimas, viejas mamonsísimas, mi retorcida imaginación paralizaba todas las otras funciones cerebrales, y representaba (idealmente) en ese mismo lugar a la primera vieja que viera, mamando, por ejemplo, la vieja podía mamar en la carnicería o en la universidad, sin pudores ni remordimientos, luego pasaba mi pena porque estaba riéndome solo en frente de la secretaria administrativa o frente a la señora de la carne. La secretaria -particularmente- se me quedó viendo con cara de complicidad y con una risita asomada en los labios. 

10.4.13

Silencio



Optaré por callar
aunque el silencio propio
termine por ahogarme.
Esta vez seré observador
o bien cómplice,
fraguaré conspiraciones
en las que se pedirá mi cabeza.

Obligaré a mi razonamiento
a acabar con las franquezas,
me vestiré de truculencia
en nombre de mi orgullo;
y seré monarca
o es posible que despojo
pero el riesgo es siempre uno
que abriga mil posibilidades.

Nunca he sido maldito
¿O sí?
Y si alguna vez me consagré a la mentira
también dije mil verdades
y a la última siempre la verdad
aunque fuese dolorosa…
Sabio Maquiavelo:
es mejor callar verdades,
que posibiliten dolores
Nunca seré bendecido.
Sin dudas.

Por esta vez callaré
en serio, seriamente.
Y este silencio acuciante,
digno de las circunstancias,
espero mantenerlo
incluso más allá de lo posible.

7.4.13

Los históricos diablos rojos

Estas fotos las tomé hace más o menos dos años y en plena conciencia de que en algún momento “los diablos rojos” ya no estuvieran más rodando por las calles. En mi opinión, para bien o para mal hacen parte de la historia y creo merecido dedicarles esta entrada.

Regata



Julianys


Secretario



Pirata



Elias



Ahogamiento



Cosa má grande!



Abordaje

3.4.13

Esculhambação

safra própria


De longe,
cinza e feia.
E cá dentro,
a cidade
-mesmo-
 um buraco cheio de gente
onde a fumaça não se detém.

À estação rodoviária,
logo, a Borges de Medeiros como um formigueiro
com sua arquitetura ruim e o sujo de décadas.
A hostilidade
os olhares da indiferença  
os reais perdidos no comercio desconhecido
esculhambação, é,
é tudo isso
é toda lembrança inquietante
e tudo o que vai trazendo o caminho.

Esculhambação é a gente deitada no chão
na beira mesmo,
de um mar que não é mar e que fede a misérias
e também tem cheiro (só um pouco) á sal
esculhambação é o gelo característico dos caracteres humanos
os sorrisos sem emoções, pra manter a costume
esculhambação é a sacanagem legitimada
e um pouco, só um pouquinho de racismo
o suficiente pra que as vezes saia entre os dentes
desde muito dentro das vísceras.
Esculhambação é um porto triste e é um formoso pôr-do-sol.