22.4.13

Los Cuarenta*


*Nota: Esta es una traducción propia al español del cuento Os Quarenta del  escritor brasileiro Luis Fernando Verissimo.
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Un día usted recibe por correo la notificación de que fue elegido como uno de los Cuarenta. Sólo eso.  Usted es uno de los Cuarenta. No hay otras informaciones. ¿Cuarenta qué? La carta no dice.
Usted no tiene idea. Debe ser propaganda. Después, ciertamente, llegará un catálogo con ofertas para usted, un hombre de gustos refinados, un hombre que, al final, pertenece al exclusivo grupo de los Cuarenta, etc. Tal vez sea una colección de libros o una línea de accesorios de vestir, a precios especiales para cuarenta privilegiados como usted.  
Pero no. Durante mucho tiempo usted no recibe más nada. Hasta se olvida del asunto. Y un día recibe por correo una tarjeta de presentación muy elegante, con su nombre seguido de la frase “Uno de los Cuarenta” y en una esquina el número 26.
Como el primer sobre, este no tiene ni el nombre ni la dirección del remitente. Usted se da cuenta que tampoco hay sello de correo. El sobre fue entregado directamente en su puerta.
Usted queda intrigado. Pregunta a los amigos si saben algo sobre los Cuarenta.
-¿Cuarenta qué?
Usted no sabe. Solamente sabe que es uno de ellos. Nadie nunca oyó hablar de los Cuarenta. Nadie que usted conozca recibió algo parecido. Usted comienza a hacerse fantasías. Pertenece a una élite, aunque sin saber a cuál. ¿Y los otros del grupo? No importa. Usted es uno de los Cuarenta de alguna cosa de Brasil. ¿O será del mundo? Hay algo que lo distingue del resto de la humanidad. ¿Por qué? Usted no sabe. ¿Quién lo escogió? Tampoco sabe. Pero no deja de ser una buena sensación sentirse uno de los Cuarenta. No todo el mundo puede ser uno de los Cuarenta. Sólo cuarenta.
Usted comienza a usar la tarjeta de los Cuarenta en la cartera. Quién sabe. Algún día puede que sirva para algo.
-¿Sabes con quién estás hablando? Soy uno de los Cuarenta.
Pasan unos meses y llega otra carta. ¡Habrá una reunión de los Cuarenta! Tendrá que esperar informaciones sobre lugar, fecha, transporte, hospedaje…
Su curiosidad aumenta. Finalmente conocerá a la misteriosa hermandad a la cual pertenece. ¿Quiénes serán los otros 39?
Pero las informaciones no llegan. Llega, un día, un telegrama. También sin nombre o dirección del remitente. El telegrama dice:
“NO VA REUNIÓN CUARENTA PD ES TRAMPA”
Es una broma. Ahora usted sabe que es broma. Pero qué broma tan tonta, con telegramas, tarjetas de presentación…
Al día siguiente, suena el teléfono. Es de noche, usted solo en casa, y suena el teléfono. Usted contesta.
Una voz jadeante. La voz de un hombre agonizando.
-Huye…-Dice la voz, con mucho esfuerzo.
-¿Qué?
-¡Huye! Nos están eliminando, uno a uno…
-¿Qué-quiénes?
-No importa. ¡Huye mientras puedas!
-Pero…
-¡No pierdas tiempo! Ellos me golpearon. Estoy muriendo.
-¿Quién eres?
-El número 25.
Silencio. Después usted oye por el teléfono el ruido espumeante que hace la sangre subiendo por la garganta de alguien. Usted necesita saber algo. Usted grita:
-¿Quiénes somos?
Pero ahora el silencio del otro lado es completo.
Y entonces usted ve que están intentando forzar su puerta.

1 comentario:

Favor combatir la idea y no al mensajero, gracias!