18.5.13

La insolencia académica

Monumento a José Enrique Rodó (cosecha propia)


            Según la el diccionario la humildad es la “Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.”, aunque ciertamente la humildad es también un valor filosófico que como tal puede ser estimado de manera subjetiva por cada quien. Con esto en cuenta, sería imposible escribir sobre humildad desde un punto de vista objetivo. Para buscar algún punto medio definamos la insolencia “atrevimiento y descaro”.
            La academia -“Sociedad científica, literaria o artística establecida con autoridad pública.”- en términos generales debería proceder (en pensamiento, teoría y acción) con humildad innegociable. El objetivo de la academia es la búsqueda del conocimiento y el conocimiento no es más que un paliativo a nuestra eterna ignorancia. La academia debe tener en cuenta que siempre hay “limitaciones y debilidades”. Todo aquel que se encamine en la producción de conocimiento debe estar consiente que su trabajo no lo convierte en superior a sus semejantes y además, que el conocimiento que está produciendo no es otra cosa que una variable entre otras miles.
            Es una lástima que en la mayoría de las ocasiones los académicos y la academia procedan con insolencia intransigente, abanderando una verdad absoluta que se sostiene más que nada por su “autoridad pública” despreciando cualquier otra lectura de las situaciones. Es entonces cuando la academia muere ahogada en su vómito de soberbia, aplastada por la bibliografía basura pletórica de teoría cómoda a su ideología acomodaticia,  o  empalada en la propia asta de su gigantesca bandera.

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