7.7.14

Límite


         Hay una línea para que cada cosa deje de ser otra, a veces inclusive a la vista cercana pareciese no existir contrastes aparentes entre las edificaciones y en otra ubicación diferenciada todo es diversidad, gentes, movimiento, eso que no se ve desde miradores panorámicos  o en la ventana del avión a mil(es) pies, el desdén de la metáfora de los humanos como hormigas, en la distancia pequeñísimos puntos que se desplazan entre los orificios metropolitanos que a su vez se demarcan entre los cajetones de hormigón acerado, sendas asfaltadas y aparentes espacios abiertos, elementos necesarios para el mantenimiento del urbanismo, parques, andén, plazoletas, alguno se detiene a pesar del apremio y el revolú rutinario y grita a todos los decibeles que le permite la garganta, un grito de angustia o de júbilo puede cambiarlo todo aunque es solamente ruido, y eso es también una línea aunque no se vea porque se distingue entre todos los ruidos monótonos de la jornada, algo que separa cosas de otras, para la subjetividad individual ocurre que las líneas se marcan en base a percepciones, abiertas a fuerza de las circunstancias temporales que cada quien vive al presente y en pretérito imperfecto, o al futuro promisorio, quien grita se encuentra en cualquiera de ellas, sin embargo cada una encuentra medidas establecidas para cumplirse como periodos cualquieras, pero las medidas son fijas, de duraciones relativas, segundos, meses, décadas, pequeñas o grandes medidas de tiempo que dividen las sucesivas oscuridades de la madrugada, de los amaneceres.

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