21.7.14

Vieja enamorada


          Se decía y puede que se siga diciendo como una grave sentencia entre la gallada que la lluvia de sol brillante era señal irrefutable de que una vieja estaba enamorada, obviamente era difícil establecer con precisión quién era la vieja que pasaba su mal de amores en ese momento, y generalizar o hacer señalamientos imprudentes era un atentado a la reputación de las propias abuelas del barrio o la de cada integrante de la pandilla, porque es más cómodo ver los problemas ajenos Además de la infidelidad del nuevo amor, una afrenta contra el sagrado matrimonio, el abuelo podría morir de cabanga como un pajarito australiano o hacer que no le importaba y comprar viagra y perderse como en sus años mozos, causando una extraña circunstancia familiar a esas alturasasí que la historia terminaba siempre bajo protagonismo de Martina, una señora muy malhumorada, vivía sola junto al parque, vendía duros y a las horas de juego se quedaba viendo atenta cada movimiento de la bola y a los muchachos con una expresión bizarra, a veces y estas eran las ocasiones más esperadas llovía y había fútbol bajo las gotas, también sol y Martina inclemente en el jardín, de mirada melancólica y rumores de suspiros. Ya ha muerto Martina y nadie vende duros, los jugadores de esa generación están en sus trabajos tristes de adulto mientras siguen cayendo lluvias soleadas, sobrevive el mito y tantas preguntas ¿Acaso el amor tiene una edad para ser? ¿Sentirán los abuelos dudas sobre la estabilidad de sus relaciones maritales de décadas al ver el sol atrás del aguacero? ¿Quién es el galán de la señora?

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