24.8.15

Z

     Recuerdo hace unos años haber creído que todo lo comprendía, hoy sé que solamente era un síntoma de la ingenuidad de la juventud y sigo siendo el mismo solamente que todo lo opuesto. Siento ahora que cada vez comprendo menos y en realidad ya comprender o no, no me importa.
     Eso de sentar cabeza tiene su gente de cabezas extrañas. La cabeza debe siempre andar sobre el cuerpo, una que otra vez cuando se hace ejercicio puede quedar en otras posiciones, pero mi cabeza nunca ha podido sentarse, ni que fuese nalgas.
     Orgasmos. Solo o en compañía es un más allá, placer del cuerpo por el cuerpo que raramente necesita alguna otra cosa para perfeccionarse. Rememoro los tenidos y suspiro impotente por los que nunca podré tener.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Favor combatir la idea y no al mensajero, gracias!