15.11.15

I

Superas todo odio para contigo, el resentimiento que se te incrustó bajo la epidermis en cada cagada metafórica del día a día, que si la entrega de la tarea y te la cagaste, que si tenías que ser fiel y te la cagaste, sucesivamente. No es este tu igüeputa manual de autoayuda pero a veces te da un aire de motivación, sigue adelante cagadito! Si lo hubieses hecho verdaderamente mal no estarías leyendo esto, aunque igual puede que estés en La Joya, El Renacer o Tinajitas y esto te esté haciendo alguna gracia, y si es así ahora dirás que saldrás de allí y no volverás a la misma celda, te portarás bien aceptando no joder a nadie, pero te costará sobre todo no meterte con el Estado y sus reglas que a veces no  comprendes, no tráfico, no lavado, dice no corrupción también pero para las autoridades de apellido de prócer de la patria se aplican otras leyes no escritas y aceptadas por el conglomerado aletargado representado en los tribunales de justicia por el Ministerio Público. El resentimiento, sí, la culpabilidad de tu peor pecado está siendo redimida y si es así debe estar remediada o cuando menos paleada; no volverás a caer en el error, no volverás a ser inoportuno, desatinado, no volverás a dejar tus miserias en cada paso o compromiso, qué tanto te alejas de tus culpas? Te fue posible? Entraste a la religión o la cambiaste para sentirte bien? Creer que alimentas con aquello el espíritu: Cuentas que escuchaste una vez de un vecino que cometió un gran crimen innombrable, algo cercano al homicidio sin ser tentativa y luego peregrinó por las instituciones morales de la fe, ahondó en el catolicismo aprendido  en su niñez y leyó la biblia, luego pasó al cristianismo y estudió más fuertemente los evangelios, se hizo musulmán-rezó-cinco-veces-muchos-días-y-se-sometió-a-lá-corán, finalmente se convirtió al judaísmo y solamente en la torá alivianó sus culpabilidades; murió atropellado y con sus piernas aplastadas, de eso último te enteraste unos meses después y pensaste en que no lo habías visto por algún tiempo, eso te lo había dicho otra vecina en un encuentro casual, pensaste: eso es la vida, actuar mal y tratar de escapar de la culpa, actuar bien por momentos y andarla tranquilo, algunos nunca actúan bien y otros nunca mal, y alguna pequeña parte nunca sabe la diferencia entre los dos comportamientos, bien por aquellos. Tú que siempre, siempre te cuesta avanzar un paso y no meditar en el anterior cargas con esa condena perenne de mirar atrás y rectificar, decidir si acaso debe quedarse así la huella o volver sobre esos pasos sean torcidos o rectos, relativamente. 

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